Egipto pidió este miércoles a la ONU, con el respaldo de casi todos los países árabes, que ponga fin al embargo de armas a Libia para que el gobierno reconocido internacionalmente pueda enfrentar más eficazmente al Estado Islámico (EI) y a otras milicias islamistas que controlan la capital y regiones clave del país norafricano.
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La Cancillería egipcia informó en un comunicado que pidió la inclusión de una serie de medidas en cualquier resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Libia, entre las que se encuentran el fin del embargo de armas a ese gobierno para que pueda luchar "contra el terrorismo".
El gobierno libio surgido de las elecciones del 25 de junio pasado, presidido por Abdullah al Zani, cuenta con reconocimiento internacional y se reúne provisionalmente en la ciudad de Tobruk, 1.500 kilómetros al este de Trípoli, mientras continúa la inestabilidad en la capital libia, donde varias milicias se disputan el poder.
Según precisó el texto, la mayoría de los embajadores árabes en la ONU se comprometieron a defender la postura egipcia en la reunión que se celebrará en las próximas horas en el máximo órgano de decisión de la ONU.
El reclamo de El Cairo se producen dos días después de que la aviación egipcia bombardeara posiciones en Libia de milicias extremistas vinculadas al Estado Islámico (EI), en respuesta a un video difundido el domingo pasado, en el que se ve el asesinato de 21 coptos (cristianos egipcios) a manos de yihadistas.
Egipto propuso además que la comunidad internacional refuerce el control marítimo y aéreo de las fronteras libias para evitar que lleguen armas a las milicias armadas.
Las propuestas egipcias fueron agregadas por los representantes árabes en un proyecto de resolución que en las próximas horas tenía previsto presentar Jordania, el único país árabe que es actualmente miembro del Consejo de Seguridad.
El Consejo estudiará si adopta el proyecto de resolución, después de escuchar las intervenciones del ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Sameh Shukri, y del de Libia, Mohamed al Dairi, así como del enviado especial de la ONU para Libia, Bernardino León.
La mayoría de los países de la región expresaron este miércoles en una reunión de delegados permanentes de la Liga Árabe en El Cairo su apoyo a los bombardeos egipcios en Libia y al levantamiento de armas para el Ejército libio, si bien Qatar fue el único de esos Estados que mostró sus reservas ya que respalda al gobierno paralelo islamista de Trípoli.
Tras los bombardeos egipcios sobre Libia, El Cairo instó al máximo órgano de decisión de Naciones Unidas a que apruebe una resolución de acuerdo con los capítulos VI y VII de la Carta de la ONU, que, entre otras medidas, autorizan el uso de la fuerza para mantener la paz y la estabilidad.
Analistas definen actualmente a Libia como un Estado fallido víctima de una virtual guerra civil, declive que comenzó en octubre de 2011 con el derrocamiento de Muammar Kaddafi, tras 42 años en el poder, por una revuelta mayormente islamista apoyada por bombardeos de la OTAN.
Desde entonces, Libia está dividido con un gobierno rebelde en Trípoli y otro internacionalmente reconocido en Tobruk, ciudad cercana a la frontera con Egipto.
Los líderes de estos gobiernos luchan por el control de la política y de los recursos naturales -en especial el crudo- apoyados por seguidores del antiguo gobierno de Kaddafi, milicias islamistas y nacionalistas, líderes tribales y señores de la guerra que trafican con armas, personas y drogas.
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