El año pasado, el más mortífero para los afganos
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Con 2.777 exactamente, el número de civiles muertos en 2010 aumentó en 15% con respecto a 2009.
Un recrudecimiento de los errores de las fuerzas internacionales provocó nuevamente en los últimos días la cólera de los afganos y de su presidente Hamid Karzai.
Karzai fue instalado al frente del Estado a fines de 2001 por la comunidad internacional, que venía de desalojar a los talibanes del poder, y se mantiene desde entonces gracias a la presencia de unos 150.000 soldados extranjeros bajo la bandera de la Otan, de los cuales dos tercios son estadounidenses, mientras la insurrección de los talibanes gana terreno y se intensifica.
La fuerza de la OTAN en Afganistán (Isaf, por sus siglas en inglés), conducida por los estadounidenses, es acusada de haber matado al menos 65 civiles en dos ataques a fines de febrero en la provincia de Kunar (este) en su búsqueda de insurgentes, y de la muerte de nueve niños el 1 de marzo.
Karzai denunció estos dos episodios y exhortó a la OTAN a cesar con esos "homicidios" que empujan a la población hacia los brazos de la rebelión, según él. Desde entonces, las manifestaciones contra la OTAN y, sobre todo contra Estados Unidos, se multiplican en todo el país.
El presidente Barack Obama expresó el 3 de marzo su "profundo pesar" al pueblo afgano por los nueve niños muertos, y también lo hicieron el general estadounidense David Petraeus, comandante en jefe de la Isaf, y el secretario de Defensa, Robert Gates.
Karzai dijo el lunes que "respetaba" las condolencias expresadas por Gates, mostrándose más conciliador que un día antes, cuando había afirmado que las excusas de la Otan no eran "suficientes".
El presidente afgano reafirmó el lunes que su pueblo quería "el fin" de las víctimas civiles de la Isaf, y no una simple reducción de su número, subrayando que ellas eran la principal causa del deterioro de las relaciones entre Kabul y Washington.
Además, el reporte de la UNAMA destaca que el número de civiles muertos en 2010 es cuatro veces superior a los soldados de las fuerzas internacionales caídos en combate en ese mismo año.
El año 2010 ha sido, de lejos, el año más mortífero para los soldados extranjeros en nueve años de guerra, con 711 muertos, confirmando que la guerrilla de los talibanes se intensificó pese al envío de 30.000 soldados estadounidenses de refuerzo el año pasado.




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