El congreso de EEUU debate el plan de salvataje: Bush, McCain y Obama piden su aprobación
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Al mismo tiempo, Obama y McCain se esforzaron por hacer campaña a favor del "sí", ahora que ellos también están en el punto de mira para que el plan salga adelante.
Uno de los dos candidatos "herederá esta crisis en menos de cuatro meses", escribió hoy "The Washington Post" en un editorial. "Ambos deberían estar usando todos los medios de persuasión que posean para que los miembros de sus partidos apoyen una ley de rescate".
Los dos miembros del Senado anunciaron ya su regreso a Washington para participar en la votación en la Cámara Alta. Pero antes de volver realizaron ya numerosas llamadas de teléfono para convencer a sus compañeros del Senado.
Su primera propuesta fue coincidente: que se incremente de 100.000 a 250.000 dólares el máximo para los depósitos bancarios garantizados por el Estado en caso de quiebra del banco que los recibió.
También desde las tribunas de sus mítines hicieron llamamientos a favor del sí.
"Confío en que habrá suficiente gente de buena voluntad en ambos partidos para procurar que Estados Unidos supere la crisis. Y cuando el último voto sea emitido, podremos estar agradecidos a todos ellos, demócratas y republicanos, por ayudar a resolver la crisis en lugar de simplemente explotarla", afirmó McCain en la localidad de Independence, en Missouri.
Obama, por su parte, habló desde La Crosse, en el estado de Wisconsin. "Aunque hay mucha culpa para repartir y muchos en Washington y Wall Street que la merecen, todos nosotros tenemos la responsabilidad de resolver esta crisis porque afecta al bienestar de cada estadounidense. Ya habrá tiempo para castigar a los que encendieron este fuego, pero ahora es el momento de unirnos y sofocarlo", sentenció.
La propuesta del Senado conserva la base del plan que fue rechazado en el Congreso: la autorización al secretario del Tesoro, Henry Paulson, para gastar 700.000 millones de dólares del erario público para comprar los valores "tóxicos", principalmente inmobiliarios, que están lastrando a numerosas instituciones financieras.
Paulson tendrá a su disposición de inmediato 250.000 millones. El presidente Bush tendrá potestad de entregarle otros 100.000 millones, y los 350.000 millones restantes deberán ser aprobados por el Congreso.
El plan también establece mecanismos para que Paulson explique en el Congreso los gastos realizados.
Para intentar contentar al mayor número posible de senadores y evitar un rechazo como el de la Cámara de Representantes, los líderes demócratas y republicanos introdujeron en la versión del Senado rebajas de impuestos para las empresas y mayores garantías para los depósitos bancarios, como pedían McCain y Obama.



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