El subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Asiáticos,
La solución propuesta por el enviado estadounidense supondría un calco del final de la crisis de 1994, cuando los estadounidenses aceptaron enviar 500.000 toneladas anuales de fuel a Pyongyang a cambio del «buen comportamiento» de su dictador. El problema es que, en esta ocasión, el último Estado stalinista del mundo quiere más.