El 15 de enero de 1973, Barker -hijo de padre estadounidense y de madre cubana- fue hallado culpable por haber incursionado seis meses antes en la sede del Partido Demócrata en Washington para espiar, en medio de la campaña por la reelección de Nixon.
Barker señaló que, junto con los otros tres cubanos y dos estadounidenses detenidos, estaban recogiendo documentación para probar que el candidato demócrata
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