Miles de personas asistieron a la misa pascual en el Vaticano
El Papa Benedicto XVI concluyó las celebraciones de la Semana Santa con un mensaje "Urbi et orbi" (para la ciudad de Roma y para el mundo) donde pidió "esfuerzos renovados, perseverantes y sinceros" para la paz en Medio Oriente, y atención hacia África.
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La paz entre israelíes y palestinos, afirmó el Papa, es "difícil" pero "indispensable", y ahora hacen falta "esfuerzos renovados, perseverantes y sinceros para la composición del conflicto".
Sólo la reconciliación es "premisa para un futuro de seguridad común y pacífica convivencia", agregó.
La idea que el Papa quiso resaltar es que en Tierra Santa, como en África, hacen falta "hombres y mujeres" que empuñen las "armas de la justicia y de la verdad, de la misericordia, del perdón y del amor".
Desde el 8 al 15 de mayo, Benedicto XVI irá a Jordania e Israel.
El Papa tiene intención de dar a esta visita un fuerte significado espiritual y de impulso a la paz; en este sentido se rezó también primero en árabe y después en hebreo en las plegarias de los fieles de la misa de Pascua celebrada en la Plaza San Pedro.
El llamado a África y Tierra Santa fue formulado por el Papa después de una reflexión sobre cómo el materialismo y el nihilismo difunden "un sentimiento de la nada que tiende a intoxicar a la humanidad".
Pero "la nada -recordó- no es la llegada definitiva de la existencia humana".
Benedicto XVI sostuvo que "el anuncio de la resurrección del Señor ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos" y que "si se quita a Cristo y a su resurrección, no hay salvación para el hombre y toda esperanza suya se queda en ilusión".
En cambio, siguió el Pontífice desde la galería de la fachada de la basílica de San Pedro, "el sentido de la nada fue dominado por la luz y la esperanza que proceden de la resurrección", que "no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el Hombre Jesucristo mediante su 'pascua', su 'pasaje' que abrió una 'nueva vía entre la Tierra y el Cielo'".
"En un tiempo de escasez global de comida, de marasmo financiero, de pobreza viejas y nuevas, de cambios climáticos preocupantes, de violencia y miserias que obligan a muchos a dejar la propia tierra en busca de una supervivencia menos incierta, de terrorismo siempre amenazador, de miedos crecientes frente a la incertidumbre del mañana, es necesario volver a encontrar perspectivas capaces de dar esperanza", concluyó.
El mensaje "Urbi et Orbi", seguido por los saludos pascuales en 63 idiomas, concluyó una larga serie de celebraciones de la Semana Santa.
Más de 100.000 personas participaron en la Plaza San Pedro en la reunión con el Papa.
La ceremonia siguió su ritmo habitual, con la banda de carabineros que interpretó el himno pontificio e italiano al comienzo y al final, la bendición solemne y la indulgencia plenaria concedida a los presentes, pero también a quienes siguieron el mensaje papal por radio o televisión.
Contrariamente a la tradición, el Pontífice pronunció la homilía de la misa pascual.
En el primero de los 63 saludos, el Papa pidió "coraje", "justicia" y "solidaridad" frente al terremoto que sufrió la región central italiana del Abruzzo días atrás, para "construir unidos el futuro".
Dejando de lado las expresiones formales, Benedicto XVI se dirigió a los "hombres y mujeres de Italia, en particular a los que sufren por causa del terremoto".
"Que Cristo resucitado guíe a todos en los senderos de justicia, de solidaridad, de paz, e inspire a cada uno la sabiduría y el coraje necesarios para seguir unidos en la construcción de un futuro abierto a la esperanza".
Entretanto el Papa prepara una visita a las zonas afectadas, que se estima será en torno al 1° de mayo.
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