El mundo recuerda a Juan Pablo II a seis años de su muerte
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Juan Pablo II
En Roma se vive ya con intensidad la beatificación, que estará precedida de una "vigilia de preparación" en el romano Circo Massimo, con capacidad para un millón de personas, en la noche del 30 de abril.
El Vaticano, tras conocer que se están vendiendo entradas para la ceremonia en diferentes partes del mundo, ha reiterado que la asistencia es libre y gratuita, como todos los actos papales.
La beatificación de Juan Pablo II será un evento histórico sin precedentes, ya que en los últimos diez siglos de la Iglesia católica ningún Papa proclamó beato a su predecesor.
Hay que remontarse a la Edad Media para encontrar casos más o menos similares.
Uno de ellos es el de Pietro de Morrone, el eremita elegido papa con el nombre de Celestino V en 1294 y que renunció al Solio Pontificio varios meses después. Fue proclamado santo en 1313, veinte años después de la muerte, pero por su tercer sucesor.
La santidad de León IX (1002-1045) y de Gregorio VII (1020-1085) sí fue reconocida inmediatamente después de sus fallecimientos.
Juan Pablo II (1920-2005) será elevado a la gloria de los altares seis años y un mes después de su muerte, después de que Benedicto XVI promulgara el pasado 14 de enero el decreto por el que se reconoce un milagro por su intercesión.
Se trata de la curación inexplicable para la ciencia de la monja francesa Marie Simon Pierre, de 51 años, que padecía desde 2001 Parkinson, la misma enfermedad que tuvo Wojtyla.
El proceso se abrió el 28 de junio de 2005 en Roma, ciudad en la que murió y de la que fue obispo durante 26 años y medio.
La causa se abrió por deseo de Benedicto XVI, sin esperar a que transcurrieran cinco años de su muerte, como establece el Código de Derecho Canónico y como ocurrió con la Madre Teresa de Calcuta, a la que beatificó seis años y dos meses después de su muerte.
El anuncio fue acogido con gran alegría en el mundo católico, donde aún sigue vivo el grito "santo súbito" (santo ya) que decenas de miles de personas corearon aquel 8 de abril de 2005 durante el funeral.
La congregación para la Causa de los Santos subrayó que han sido respetados "escrupulosamente" todos los pasos exigidos por la normativa de la Iglesia, que todo se ha seguido "al detalle", sin dejar nada sin comprobar.
Para ser proclamado santo hace falta un milagro ocurrido después de la beatificación. El cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Ccausa de los Santos, dijo hoy que la canonización "llevará su tiempo".




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