El riesgo del desafío de Ariel Sharon a Bush
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• Prioridad
Para Estados Unidos, la prioridad es convencer a los países árabes que apoyen un eventual ataque contra Irak y para ello deberá, en primer lugar, poner fin a las operaciones militares israelíes. Pero para Israel, la prioridad absoluta es prevenir futuros atentados suicidas, y ello justifica prolongar la ofensiva, aún si desagrada a Estados Unidos.
«Escuchamos muy atentamente a los estadounidenses y estamos dispuestos a cooperar», explicó un responsable israelí que pidió el anonimato, «pero no queremos una campaña terrorista en las calles de Jerusalén, Tel Aviv u otras ciudades».
Según una reciente encuesta, cerca de las tres cuartas partes de los israelíes aprueban la ofensiva militar actual.
A pesar de las estrechas relaciones entre ambos países y del hecho de que Israel es el primer beneficiario de la ayuda norteamericana con unos 3.000 millones de dólares anuales, las disputas no son pocas. La más grave se produjo a principios de los años '90, cuando al frente de la Casa Blanca estaba George Bush, padre del actual presidente, y el primer ministro israelí era Yitzhak Shamir, entonces jefe del Likud (derecha). Ese diferendo, provocado por la decisión israelí de seguir adelante con la colonización de los territorios ocupados, quebró al gobierno de Israel.
Muy pocos son quienes hoy en día piensan que el actual diferendo entre Bush y Sharon irá tan lejos, en la medida en que ambos tienen la misma opinión sobre el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat.



