Como se sabe, el régimen de Hugo Chávez vela por el bienestar de su pueblo. También -ahora se sabe-ha descubierto en su peregrinaje bolivariano las fórmulas «para ser feliz» y «tener éxito» (ni Dale Carniege se permitía tanta ambición, aquel pionero de la autoayuda). Para alcanzar esos sueños, en Venezuela circula un mínimo folleto o catecismo (dirigido al personal de las Fuerzas Armadas) con las 38 máximas necesarias y requeridas. Lo firma un jefe del Ejército subordinado de Chávez, Melvin José López Hidalgo, y algunas de ellas merecen tomarse en cuenta por todos aquellos que no sólo admiran al chavismo: también les pueden servir a los pobres universales que no salen de su indigencia y a los torturados del mundo que en ocasiones van al psicólogo. Para todas las clases sociales.
El adoctrinamiento de la Fuerza Armada Nacional venezolana no tiene límites. Primero se la declaró « bolivariana». Luego, se le adosó una Reserva, verdadera guardia pretoriana del chavismo. Más tarde se le obligó a usar el lema «patria, socialismo o muerte». Por último, se fustigó a sus cuadros institucionalistas quienes, en palabras del ministro de Defensa, Gustavo Rangel Briceño, son en realidad «cobardes o burros que se niegan a aceptar la realidad» de que «el poder militar es una herramienta de la política». La última novedad es un pequeño librito de «Consideraciones de ética y moral (para tener éxito y ser feliz)» que se entrega a sus miembros, escrito por el inspector general de la FAN, Melvin José López Hidalgo. Plagado de errores de ortografía (obviamente corregidos para esta edición), insta a los soldados a incorporar normas morales y de moderación. ¡Si Hugo Chávez lo leyera!
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