El Vaticano, preocupado por el escándalo sexual de Berlusconi
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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Berlusconi negó las acusaciones y contraatacó a los jueces, a los que acusó de perseguirlo "injustamente" con "fines políticos" y solicitó un controvertido "castigo" para ellos.
Las revelaciones diarias de detalles escabrosos de los festines, con conversaciones picantes y las modalidades de pago a las jóvenes que asistían a su residencia privada de Milán, hundieron la imagen del primer ministro conservador, que pierde un aliado clave de su gobierno: la Iglesia católica.
El multimillonario primer ministro, pese a sus 74 años, es un mujeriego empedernido que se ha divorciado dos veces y suele llevar una vida libertina, lo cual no ha impedido a la jerarquía de la iglesia italiana de apoyarlo abiertamente durante los cho años en los que ha estado en el poder, con una interrupción de sólo dos.
El Vaticano rompe ahora el silencio para denunciar indirectamente lo que muchos católicos y parte de la opinión pública califica de "pérdida de la medida" de Berlusconi, como sostiene en un editorial el influyente diario Il Corriere della Sera.
"Berlusconi no logra comportarse a la altura de su rol institucional ni de las prioridades de su programa de gobierno: la defensa de la familia", sostiene el diario, que pidió a la Iglesia italiana una condena "explícita".
A la irritación en los sacros palacios se suma el enojo de la Asociación Nacional de Magistrados, que acusó a Berlusconi de poner en peligro "la autonomía y la independencia de los jueces" y del sindicato de policía, que le exige "disculpas" por haber desacreditado su labor con la fiscalía.
"Una movilización popular, con una petición firmada por 10 millones de personas (y) lo mandamos de nuevo a casa", propuso Pierluigi Bersani, líder de la mayor formación de izquierda, Partido Democrático.
"Desafía a todo el mundo. Está solo", sentenció el ex alcalde de Roma Francesco Rutelli, entre los líderes católicos moderados.
También el diario de la conferencia episcopal italiana, Avvenire, volvió a criticar a Berlusconi, como hace unos días.
En Italia "se necesitan con urgencia buenos ejemplos", escribió el director.




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