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9 de junio 2005 - 00:00

Emisario UCR mira la crisis para Kirchner

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• Kirchner y Bielsa enviaron a Sucre, donde sesiona el Congreso, al radical que desde hace años opera la agenda internacional de Raúl Alfonsín. Alconada estuvo ligado a la política exterior latinoamericana de la Argentina desde su paso por la Cancillería (fue, por ejemplo, el encargado discreto de gerenciar las relaciones con las distintas corrientes chilenas durante la transición de ese país a la democracia y también de representar a la Argentina en las misiones que se realizaron en la Nicaragua sandinista).

La selección de este abogado platense presenta otros flancos interesantes. El más obvio: se trata de un radical bonaerense ligado a Alfonsín, es decir, un dirigente que orbita en lo que, para Kirchner, es la «galaxia Duhalde». La interna bonaerense condiciona todo hoy en la cabeza del santacruceño. Hasta la política exterior. Sobre todo, la sudamericana, por la que Duhalde deambula desde que «se fue de la política». Además, Alconada tiene la virtud de ser platense e inspirar «saudades» en la primera dama, quien desde adolescente estuvo próxima al San Luis, el colegio de maristas donde estudió el enviado a Bolivia. Finalmente, al elegir a este radical, Kirchner dio por clausurada una etapa de la política boliviana del gobierno, que consistió en ofrecer a ese país interlocutores más cercanos a la insurgencia indigenista que al orden vigente. El piquetero Isaac Rudnik fue el último exponente de esa inclinación por potenciar el desequilibrio. Por su lado, Alconada parecía venir entrenándose para este desafío: el miércoles de la semana pasada, participó activamente, junto con el aspirante a diplomático K Chacho Alvarez, en la conferencia sobre la crisis boliviana que organizó el Club de Cultura Socialista, con dos funcionariosde la ONU como expositores:-Fernando Calderón y Carlos Felipe Martínez.

• La selección de un representante de la ONU también esconde un matiz conflictivo. Como informó ayer este diario, el canciller de Mesa, Juan Ignacio Siles, les había advertido a sus colegas de toda América durante un almuerzo en Fort Lauderdale que no aceptaría ninguna aproximación de la OEA a la crisis boliviana si esto significaba la intervención del nuevo secretario general, el chileno José Miguel Insulza.

La manifestación de Siles (cuya madre es chilena) expresa otra vez la aversión boliviana por Chile, reanimada desde que Ricardo Lagos comenzó a impulsar la construcción de un gasoducto que conecte a los consumidores del Norte Grande chileno y del NOA con el yacimiento de Camisea, en Perú. No podría haber mayor agresión al gobierno de Bolivia que este emprendimiento, que supone quitarle un cliente importante como la Argentina y, tal vez, otro como Brasil. Lagos hablará del tema con Kirchner en su encuentro de los próximos días y está previsto un viaje de Julio De Vido y Dilma Rousseff, la ministra de minería de Lula, para analizar en Santiago este proyecto que, bajo la mirada de varios expertos en energía, resulta disparatado.

• ¿Cuál es el interés de Mesa por garantizarse la supervisión internacional de su sucesión? Ayer circulaban varias hipótesis sobre esta cuestión. En primer lugar, la posibilidad de

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