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9 de octubre 2013 - 00:21

En Frankfurt 2013 las estrellas son las “start-ups”

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Las “start-ups” son empresas que persiguen un contacto más directo entre autor y lector a través de métodos que incluyen la “impresión según demanda”, que ahorra costos de papel y focaliza el target.
- ¿El e-book? Es pasado. La Feria del Libro de Frankfurt, que se inició ayer y cerrará el domingo, muestra que el debate sobre el futuro de la lectura superó hace tiempo la dicotomía entre analógico y digital y pasa ahora por nuevas tendencias que revolucionarán la forma en que leemos. O, dicho de otro modo, cambiarán la base de nuestra cultura. "Vivimos una era de refundación", repite el presidente de la Feria del libro más grande del mundo, Jürgen Boos. "La línea de separación ya no discurre entre viejo y nuevo, libro impreso y electrónico, analógico y digital, sino entre aquellos que sienten pasión por los contenidos y los que les da igual lo que venden".

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La mayor fuente de cambio en el mundo editorial viene de la mano de las "start-ups", pequeñas compañías con ideas innovadoras y un funcionamiento limitado que busca atraer inversión con su proyecto. Después de que Estados Unidos declarara 2012 el "año de las start-ups", son las grandes protagonistas en la feria de Frankfurt. Para Javier Celaya, vicepresidente de la Asociación de Revistas Digitales de España y fundador del portal dosdoce, "las editoriales y la tecnología están condenadas a entenderse: unas tienen los contenidos, la otra el modo de descubrirlos y comprarlos de un modo más amable", explica en Frankfurt.

¿Cómo pueden cambiar el panorama las "start-ups"? "Hasta ahora se centran en facilitar el descubrimiento de libros y lograr visibilidad, un reto que ya existía en la librería tradicional y que se multiplica en la digital. Pero hay 'start-ups' para todos los procesos del libro", añade. "Antes se basaban en algoritmos de recomendación como los de Amazon, basados en el consumo de otras personas. Ahora los sistemas van más allá y analizan el interés real: si compartiste el libro, si lo leíste hasta el final, si lo subrayaste". El experto da por hecho que tecnologías como las gafas de Google permitirán, inclusive, leer la reacción del cuerpo ante un libro para recomendar otros similares. "Suena a ciencia ficción, pero nuestras tecnologías de hoy eran ciencia ficción hace diez años".

Celaya es director académico del quinto Congreso Iberoamericano de Cultura que en noviembre premiará a las mejores "start-ups" del ámbito hispanohablante. "Hay apuestas muy firmes en industrias creativas y desarrollo de tecnologías. Así como hace décadas hubo un boom de la literatura latinoamericana, ahora hay otro en tecnología". La innovación digital está provocando un terremoto en los canales tradicionales de distribución y venta, lo que combinado con las nuevas tecnologías de impresión a demanda fomenta otra tendencia protagonista en la feria de Frankfurt: la autoedición. Los autores que pagaban la publicación de sus libros ocupaban hasta hace poco un lugar marginal en el circuito editorial. Hoy pasan al centro de la escena gracias a sus nuevos recursos técnicos y ventajas como mayor cercanía al lector, menos riesgo y más margen de beneficio.

"Como cualquier revolución, la autoedición busca nada menos que un cambio de régimen", describe Edward Nawotka, editor jefe de la revista "Digital Intel". "Los editores y sus aliados -los agentes- reaccionan como un gobierno establecido ante una rebelión: unos vociferan, otros negocian, otros se cambian de bando". Pero el autor está lejos de ser el único que se salva de los cambios en el mundo editorial. Nuevos formatos exigen nuevas formas de narrar. Conceptos como realidad aumentada, creación transmedial y democratización de la historia son moneda corriente en Frankfurt. "El autor pregunta a sus lectores qué quieren leer y los lectores piden al lector que su historia acabe con final feliz", explica Jörg Dörnemann, jefe de la plataforma de impresión a demanda epubli. "Lo que en literatura pareció siempre inimaginable por el dominio de las editoriales, en otros sectores es frecuente desde hace tiempo: el intercambio directo entre cliente y vendedor, entre productor y consumidor". Frankfurt ofrece por eso un ciclo de conferencias sobre nuevas formas de narrar. "Las historias ansían ser contadas. Pero los días en que autores, editores y productores podrían determinar su curso quedaron en el pasado", sentencian los organizadores.

Brasil
Potencia económica pero también creativa: es el mensaje que Brasil se propone lanzar al mundo como país invitado de honor a la Feria del Libro. "Lo que más me sorprendió es que no juega con los clichés", dijo el director de la feria, Jürgen Boos. "No hay ni 'caipirinha' ni samba. Brasil expondrá un costado muy intelectual. Se mostrará diferente". En Frankfurt desembarcarán 92 autores brasileños que presentarán sus obras en más de 150 actos y conferencias. La nómina mezcla escritores de grandes ciudades con otros de zonas rurales, voces pujantes como las de Andréa del Fuego con nombres reconocidos como Luiz Ruffato y Paulo Lins ("La ciudad de dios"). La discusión sobre la identidad cultural brasileña y la diversidad de la producción actual en todos los géneros centraron ayer los debates el pabellón de Brasil.

"No existe Brasil, si acaso existen brasileños", decía un verso de un poema de Carlos Drummond de Andrade, elegido como lema de uno de los actos. El ensayista y músico José Miguel Wisnik dijo que "la pregunta acerca de si Brasil y los brasileños existen tiene que ver con el hecho de que Brasil es un país creado a partir de la esclavitud y el mestizaje. En ese contexto resultaba difícil seguir la idea del romanticismo alemán, que apunta a que la esencia de un pueblo se plasma en las expresiones populares de cultura. Eso implicaba reconocer a los esclavos como pueblo", dijo el ensayista.

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