En medio de la peor crisis económica de Portugal, fue reelegido el presidente
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El presidente de Portugal, el conservador Anibal Cavaco Silva.
El primer ministro, que ganó las elecciones de 2009 pero perdió la mayoría absoluta conquistada cuatro años antes, rechazó hoy que se puedan comparar los resultados de estos comicios -y el fuerte descalabro del candidato socialista- con unas legislativas.
En la misma línea, el líder de los conservadores portugueses, Pedro Passos Coelho, negó que quiera derribar a los socialistas y recordó que su Partido Social Demócrata (PSD) ha tenido ya "muchas oportunidades" de abrir una crisis y no lo ha hecho.
El presidente del PSD felicitó a Cavaco, líder histórico de su partido con el que fue primer ministro de 1985 a 1995, y recordó que, como oposición, los socialdemócratas permitieron la aprobación en el Parlamento de las medidas de ajuste adoptadas por Sócrates para reducir el déficit luso.
El candidato presidencial socialista habló antes que Cavaco para reconocer su derrota y expresar el deseo de que el presidente "contribuya a la estabilidad política y social del país".
"Quien perdió este combate fui yo, no el partido", subrayó el histórico dirigente socialista, al que también apoyó el marxista Bloque de Izquierda, cuarta fuerza parlamentaria y férrea oposición al Gobierno de Sócrates.
Alegre logró menos apoyo en esta elección que en las presidenciales de 2006, cuando, pese a presentarse como independiente, alcanzó el 20,7 por ciento de los votos, seis puntos más que el entonces candidato oficial socialista, Mario Soares.
En la proclamación de su victoria, Cavaco criticó con dureza a sus rivales, que hicieron críticas sobre su patrimonio financiero e inmobiliario.
"Los portugueses supieron ver de que lado estaba la verdad", afirmó el jefe de Estado reelecto al considerar que su elección es un triunfo "sobre la calumnia" y que fueron derrotados democráticamente por el pueblo quienes optaron por "un camino de mentiras" y no por el debate de ideas.
Cavaco, que seguirá en el palacio presidencial de Belem hasta 2016, resaltó también el "momento tan difícil" que atraviesa Portugal y su voluntad de contribuir a que "encuentre un rumbo" con futuro.
Los otros cuatro aspirantes a la presidencia, a los que los sondeos apenas otorgaban en total un 15 por ciento de apoyo, acabaron por dar la sorpresa y superaron juntos a Alegre, con casi un 28 por ciento de sufragios.
El médico Fernando Nobre, que se hizo popular al frente de una organización de asistencia humanitaria, encabezó este grupo con un 14 por ciento se sufragios, seguido del candidato del Partido Comunista, Francisco Lopes, con un 7,1 por ciento.
El diputado de la isla de Madeira José Coelho, del pequeño partido Nueva Democracia, logró un 4,5 por ciento y el diputado socialista y ex alcalde de la ciudad septentrional de Viana do Castelo, Defensor Moura, que se presentaba como independiente y sin el apoyo de su partido, obtuvo el 1,5 por ciento.
Las elecciones presidenciales lusas se celebraron en una jornada de frío poco habitual y con problemas del sistema informático y los nuevos carnés digitales de ciudadano adoptados en 2007, que dificultaron la votación, según las autoridades electorales.
La abstención fue de un 53,3 por ciento muy superior al 38,74 que registró en los comicios anteriores, en 2006.




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