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4 de noviembre 2006 - 00:00

En un clima de extrema tensión, se conoce hoy veredicto sobre Saddam

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Bagdad (AFP) -. El gobierno iraquí multiplicó las medidas de seguridad ante el anuncio del veredicto en el juicio contra el ex presidente Saddam Hussein, que podría ser condenado a muerte hoy, y decretó un toque de queda en Bagdad y en otras dos provincias del país.

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Además, el ministerio de Interior anunció ayer por la tarde que 53 terroristas de la red Al-Qaedaen en el país murieron y 16 fueron capturados en los enfrentamientos que mantuvieron con las fuerzas de seguridad en Thuwaitha, en el sur de Bagdad.

"Queremos garantizar que la seguridad del pueblo iraquí no esté amenazada por los partidarios de Saddam hoy, un día histórico. Por eso hemos ordenado imponer un toque de queda que empezará a las 06H00 (03H00 GMT) y será ilimitado", explicó a la AFP Bassam Ridha, consejero del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki.

"Se trata de un toque de queda general, tanto para los peatones como para los vehículos", precisó; la circulación de automóviles ya está prohibida en Bagdad entre las 21H00 y las 06H00 (18H00 y 03H00 GMT).

Este excepcional toque de queda se extenderá a las provincias vecinas de Diyala, donde se producen numerosos enfrentamientos confesionales, y Salahedin, donde se encuentra la ciudad de Tikrit, bastión del presidente derrocado.

La televisión pública Iraquia afirmó que el aeropuerto de Bagdad estará cerrado hasta nueva orden.

El gobierno iraquí también ha puesto a las fuerzas armadas en alerta ante la sentencia que pronunciará hoy el Alto Tribunal Penal iraquí, y anuló los permisos de salida a los soldados.

El objetivo es evitar la violencia cuando se anuncie el veredicto en el juicio de Dujail contra Saddam Hussein y otros siete acusados, procesados por la muerte de 148 chiitas de este pueblo al norte de Bagdad, en represalia por un atentado fallido en 1982 contra el convoy del entonces presidente.

"La condena a muerte pondrá Irak a sangre y fuego y llevará la región al abismo", advirtió recientemente el jefe de los abogados de Saddam Hussein, Jalil Al Dulaimi.

Por su parte, el primer ministro Nuri al Maliki declaró a la televisión pública que espera que "este hombre tenga la pena que merece por los actos que ha cometido contra el pueblo iraquí".

"Invitó a los iraquíes a la calma y la moderación, les pido que expresen su alegría teniendo en cuenta las medidas de seguridad, tomadas para asegurar su vida", añadió.

La violencia prosiguió ayer. Un total de 83 cadáveres de víctimas de la violencia entre chiitas y sunitas fueron hallados en Bagdad en los últimos dos días, informaron fuentes de seguridad, aunque el ministerio de Interior no confirmó las cifras.

Tres cuerpos fueron hallados ayer en el Tigris, cerca de Suwaira, a 60 kilómetros al sur de Bagdad, según la policía de la ciudad. En el mismo lugar, una persona murió y siete resultaron heridas por la explosión de una bicicleta bomba.

Cuatro rusos empleados de una empresa de electricidad fueron heridos y un colega iraquí resultó muerto en un ataque con obuses de mortero contra las instalaciones de su compañía situadas en Bassora (sur de Irak).

En Bagdad ocho personas murieron, entre ellas tres policías en ataques distintos. Frente a la violencia, cada vez más iraquíes parten al extranjero, señaló el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que estima que unos 2.000 iraquíes llegan cada día a Siria y 1.000 a Jordania.

Según ACNUR, cerca de 1,6 millones de iraquíes se hallan desplazados en el interior de su país y más de 1,8 millones están refugiados en el extranjero.

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