Sin embargo, Uribe es cauteloso y ha advertido que en sus cuatro años de mandato será difícil solucionar problemas como el desempleo, la pobreza y la desaceleración económica. La renta per cápita de poco más de dos mil dólares pone a Colombia entre los más pobres del subcontinente.
El nuevo presidente no hizo el servicio militar, pero una de sus principales iniciativas es la de duplicar el número de efectivos de las Fuerzas Armadas para combatir a la guerrilla izquierdista y a los paramilitares de ultraderecha.
Es abogado, está casado y es padre de dos hijos. Logró convencer a los electores colombianos con un discurso de línea dura contra la guerrilla, agobiados por una guerra interna de 38 años que dejó 40.000 muertos en el último decenio.
En su gestión como gobernador de Antioquía (1995-1997), de la mano de grupos de civiles colaboracionistas con las Fuerzas Armadas logró bajar el índice delictivo pero aumentar las denuncias por violaciones a los derechos humanos. Obtuvo más de 50 por ciento de los votos en las elecciones del 26 de mayo como disidente del Partido Liberal, frente a la volatilidad y atomización de los partidos tradicionales.