José Luis Rodríguez Zapatero aceleró los tiempos. No esperará hasta el 30 de junio para ordenar el retiro de las tropas españolas de Irak, y en su primera medida de gobierno dispuso que vuelvan a España «en el menor tiempo posible». El nuevo jefe de Gobierno español consideró que es innecesario esperar porque «no es previsible» que la ONU se ponga al mando de la transición iraquí. La Casa Blanca apenas atinó a pedir que la retirada de los 1.400 efectivos sea «coordinada y responsable». En Bagdad, el interventor estadounidense admitió lo que todos saben. Que los iraquíes no podrán hacerse cargo de la seguridad desde julio, mes previsto para el traspaso formal de soberanía. El fin de semana la situación continuó por el sendero del caos: 9 militares estadounidenses muertos y extrema tensión en Najaf y Falluja, los bastiones más fuertes de chiitas y sunnitas.
España podría tardar unos cincuenta días en repatriar a los militares desplegados en Irak debido al dispositivo de seguridad reforzado necesario, señalaron fuentes gubernamentales que pidieron el anonimato, aunque otras evaluaciones reducían ese lapso a dos semanas.