España: Sánchez se juega su futuro en el diálogo por Cataluña

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El presidente español se reunió con el jefe del gobierno catalán, Quim Torra, para destrabar la crisis. El apoyo de los independentistas catalanes es clave para sostener su legislatura.

El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, abrió este miércoles las difíciles negociaciones con los independentistas catalanes para tratar de hallar una salida a la crisis entre esa región de España y el poder central.

Sánchez, cuya endeble mayoría en el Congreso de los Diputados depende del apoyo de los independentistas, recibió por la tarde al presidente regional de Cataluña, Quim Torra, con quien se dieron un cordial apretón de manos antes de entrar a la sede del gobierno en Madrid, que fue decorado con banderas españolas y catalanas.

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Previamente, y para dar impresión pública de las buena voluntad de las dos partes, pasearon por los jardines del palacio de la Moncloa.

Pese a la cordialidad, ni el Ejecutivo español ni el catalán esperaban grandes resultados de este primer encuentro.

"Todavía nos encontramos en las antípodas", reconoció la portavoz del gobierno de España, María Jesús Montero.

"Se trata de una negociación compleja y, por tanto, no esperamos frutos en el corto plazo", insistió, llamando a buscar soluciones "creativas e imaginativas".

Iniciar este foro de diálogo fue la condición que puso uno de los dos grandes partidos soberanistas de Cataluña, la Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), para apoyar la investidura de Sánchez y, eventualmente, apoyar sus presupuestos para 2020.

Para el gobierno de coalición, en la que también participa el izquierdista Unidas Podemos, la aprobación de las cuentas es clave: por un lado le permitirá aumentar el gasto social y, por el otro, le dará al presidente oxígeno en su mandato, con la posibilidad de prorrogar estos presupuestos en los ejercicios posteriores.

En cambio un fiasco lo acercaría, una vez más, a la convocatoria de elecciones anticipadas, como ya hizo en 2019 cuando los independentistas catalanes le retiraron su apoyo.

Ni Sánchez ni Torra acordaron objetivos ni orden del día para la reunión.

Puja

El gobierno catalán reclama el derecho a organizar un referéndum de autodeterminación y lo que llaman "el fin de la represión", es decir, una amnistía para los condenados y los exiliados por el intento soberanista de octubre de 2017.

Desde el Ejecutivo español descartan una votación sobre la independencia de esta región autónoma -que representa el 19% de la economía del país- y tampoco plantean amnistiar a los exdirigentes catalanes.

Para Madrid, lo importante es analizar las causas de la crisis política que en apenas diez años convirtió la independencia de Cataluña, antes reclamada por una minoría, en una causa apoyada por casi la mitad de los catalanes.

Sánchez prepara un gesto significativo: modificar desde este año en el código penal el delito de secesión para reducir su condena.

Si se aprobara, las largas penas que purgan actualmente nueve dirigentes separatistas por los hechos de 2017, entre ellos el líder de ERC Oriol Junqueras, se recortarían retroactivamente.

Ante la oposición de la derecha que denuncia un "indulto encubierto", el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, argumentó que el delito de secesión se introdujo en 1822, en un contexto histórico distinto, y contempla unas penas "inusitadamente altas" respecto a los países vecinos.

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