El gobierno del presidente Donald Trump anunció que retira a Estados Unidos del tratado firmado con Rusia sobre armas nucleares que desde la Guerra Fría ha sido pieza central del control de armas de las superpotencias y cuya eliminación es vista por analistas como una peligrosa decisión que podría desatar una carrera armamentista.
La retirada, que era esperada desde hace varios meses, pone fin a años de una disputa no resuelta sobre el cumplimiento ruso del pacto, conocido como Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por su siglas en inglés), que fue firmado en 1987 en Washington por Ronald Reagan y Mijail Gorbachov.
El secretario estadounidense de Estado, Mike Pompeo, confirmó que a partir del sábado Washington "suspendería sus obligaciones". Sería completa en un plazo de seis meses, "a menos que Rusia vuelva a respetar el acuerdo" mediante la destrucción de todos sus misiles que se consideran violatorios del entendimiento bilateral.
Simultáneamente, en Bruselas, la conducción de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) emitió una nota oficial en que respaldó plenamente la decisión estadounidense.
Estados Unidos decidió retirarse del acuerdo "en respuesta a los graves riesgos que representan para la seguridad Euro-Atlántica las pruebas ocultas, producción y despliegue del sistema 9M729 por parte de Rusia", señaló la OTAN en su nota.
"Los aliados apoyan plenamente" la decisión estadounidense, agregó.
Poco antes de conocerse la confirmación del gesto estadounidense, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, dijo que Rusia había "invalidado de hecho" el acuerdo nuclear.
Rusia dijo que lamentaba la decisión estadounidense de retirarse del tratado, y añadió que esperaba en breve una notificación formal.
"Todos lamentamos que esta decisión será implementada en los próximos días", dijo a periodistas el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
Sin embargo, agregó que "la decisión de moverse en dirección de la ruptura del acuerdo fue tomada en Washington hace ya tiempo".
Incluso el presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió sobre el riesgo de una nueva carrera armamentista si el tratado colapsa, una perspectiva que alarma a toda Europa.
La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, llamó a las dos partes a que preserven el tratado mediante un "cumplimiento completo".
"Definitivamente no queremos ver a nuestro continente convertido nuevamente en un campo de batalla o donde otras superpotencias se enfrentan. Esto pertenece a una historia vieja", expresó.
Por su parte, el ministro de relaciones exteriores de Hungría, Peter Szijjarto, apuntó que la historia le había enseñado a un país una "lección muy clara".
"Esta lección es que siempre que hubo un conflicto entre el Este y el Oeste, nosotros, en Europa Central, fuimos los perdedores", apuntó.
Hungría, dijo, "no parece tener mucho poder en esta cuestión. Apenas podemos cruzar los dedos y esperar una cooperación más pragmática entre el Este y el Oeste".
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