El explosivo fue colocado en la garita de vigilancia del estacionamiento que existe en la parte trasera del edificio.
El edificio afectado fue el principal punto de encuentro de los gerentes y ejecutivos de PDVSA que durante diciembre y enero pasados impulsaron la paralización de la industria petrolera con el objetivo de forzar la salida del presidente del país, Hugo Chávez.
De resultas de esa acción, 18.000 de las 41.000 personas que PDVSA tenía en nómina fueron despedidas.
Este es el cuarto atentado de grandes proporciones en Caracas en lo que va de año, después de los cometidos contra el consulado de Colombia y la embajada de España, el 25 de febrero, y contra la sede de las negociaciones entre el gobierno y la oposición que dirigió la Organización de Estados Americanos (OEA), el 12 de abril.
El Gobierno ha acusado de los anteriores atentados a grupos golpistas de la oposición vinculados a los militares que en octubre de 2002 se rebelaron en la plaza de Altamira de Caracas para fomentar la caída de Chávez.
Sin embargo, la policía no ha detenido todavía a nadie por las explosiones.
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