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Aunque la policía no ha revelado identidad alguna, el detenido es Aaron Barschak, de 36 años, un cómico que burló las estrictas medidas de seguridad disfrazado de Osama bin Laden y se hace llamar «el terrorista de la comedia», confirmó ayer su padre, Fred Barschak. Barschak (padre), de 72 años, dijo que su hijo, que pasó inadvertido al ser la fiesta de disfraces, se coló en el castillo de Windsor, en las afueras de Londres, para hacer publicidad de un espectáculo que interpretará en agosto en el Festival de Edimburgo. «No podía creer que fuese él. No habría intentado herir a nadie, en absoluto. Tampoco es un antimonárquico. Tan sólo es un comediante desesperado por convertirse en un actor serio», comentó el padre a las puertas de su domicilio en la capital británica.
«Creo -agregó Fred Barschak- que ha pagado un precio muy alto por la publicidad.»
El incidente ha puesto en evidencia a la policía y ha causado tanta inquietud sobre la seguridad de la familia real británica que el ministro británico del Interior, David Blunkett, ha ordenado una investigación urgente.
Blunkett quiere saber cómo Barschak, ataviado con la barba y el turbante típico del líder de la red terrorista Al-Qaeda, logró acceder al castillo, donde estaban la reina Isabel II y Carlos de Inglaterra, príncipe de Gales y heredero al trono, entre unos trescientos invitados.
Según los testimonios de los asistentes, el cómico pudo subir a un escenario y tomó un micrófono mientras el príncipe Guillermo agradecía en un discurso a su abuela, la Reina, y a su padre, el príncipe Carlos, que le hubieran organizado la fiesta.
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