La advertencia no parece, como siempre, estar ligada a peligros específicos, pues es, en cambio, el fruto de análisis de «charlas» obtenidas en «ámbitos cercanos al terrorismo», evaluaciones sobre el estado de Al-Qaeda tras los ataques de Riad y Casablanca y varias detenciones.
Por ejemplo, se tuvo en cuentala entrevista de un presunto vocero de Al-Qaeda, Abu Mohammed al Ablaj, a la revista árabe «Al Majallah», con base en Londres (un canal usado para preanunciar los ataques de Arabia Saudita).
Al Ablaj, sobre quien la inteligencia norteamericana no se pronunció, sostuvo que Al-Qaeda «no excluye el uso de gas sarín ni el envenenamiento de reservas hídricas en Estados Unidos y ciudades occidentales».