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Por su parte, el líder de la cogobernante Nueva Fuerza Republicana (NFR) boliviana, Manfred Reyes Villa, admitió que podría "considerar la renuncia" del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, como reclaman organizaciones sociales y sindicales, tras reunirse con el mandatario este martes en La Paz.
"Tenemos que considerar si preservar la democracia pasa por la renuncia del Presidente", declaró Reyes Villa, poco después de retornar de urgencia procedente de Estados Unidos.
La crisis social y política boliviana ha dejado 70 muertos y unos 200 heridos en tres semanas.
El líder populista, aliado a Sánchez de Lozada desde agosto, remarcó que "yo no estoy con el gobierno, yo estoy con la democracia, podemos darle una salida democrática a esta situación. No se trata de que se quede o se vaya. Estamos con la democracia y obviamente defendiendo los intereses de todos los bolivianos".
Reyes Villa, tercero en las elecciones de 2002 y cuyo partido controla 27 escaños del Congreso, ratificó el repliegue de tres de sus correligionarios del gabinete de ministros de Sánchez de Lozada.
Tras reunirse por espacio de dos horas en la residencia presidencial, Reyes Villa pidió a Sánchez de Lozada que escuche las demandas sociales y una serie de sugerencias de su partido.
En el curso de la tarde "volveré a reunirme con él para escuchar su respuesta", concluyó.
Las declaraciones del jefe de la NFR se registraron horas antes de que el ex presidente socialdemócrata Jaime Paz Zamora (1989-93) brindara respaldo al acorralado mandatario liberal, de quien se ha convertido en el momento en su mayor sustento político.
"¡Qué difícil es amar a Bolivia!", declaró Paz Zamora, en tanto uno de sus principales colaboradores, Jorge Torres, dimitió a la cartera de Desarrollo Económico en desacuerdo con el manejo por la fuerza de la crisis boliviana.
De su parte, la opositora Acción Democrática Nacionalista (ADN, conservadora), del expresidente Jorge Quiroga (2001-02), pidió a Sánchez de Lozada "un gesto de grandeza para que escuche al pueblo".
"Más allá de intereses personales y económicos es urgente cambiar de conducta", proclamó el portavoz conservador, Mauro Bertero.
En la misma línea, el alcalde de La Paz, Juan del Granado, demandó la renuncia de Sánchez de Lozada y llamó a conformar "un gobierno de transición" en torno a la figura del vicepresidente Carlos Mesa, opuesto a la represión y, por lo tanto, también distanciado del gobernante.
De otra parte, un partido minoritario, el Movimiento Bolivia Libre (MBL, centro-izquierda), también se pronunció por la renuncia.
Las ciudades de La Paz y El Alto vivían este martes una frágil paz, producto de un parcial repliegue de tropas principalmente del Ejército -que la noche del lunes apoyadas en carros de asalto y tanques tomó el control de la ciudad sede del gobierno boliviano- pese a una multitudinaria manifestación de choferes que, luego de declarar huelga indefinida, volvió a exigir la renuncia de Sánchez de Lozada.
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