Fidel Castro aseguró que su salud está "estable" a través de un comunicado al pueblo cubano
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"Yo no puedo inventar noticias buenas porque no sería ético y si las noticias fueran malas el único que va a sacar provecho es el enemigo", afirmó.
Poco antes, en declaraciones a la agencia estatal Prensa Latina, el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, aseguró que Fidel Castro "está bien lejos de su último instante".
Alarcón sostuvo que los cubanos deben empeñarse "en el trabajo para estar a la altura de ese joven de 80 años quien, después de una operación delicada y necesitado de reposo, vigila hasta el último detalle y toma medidas para enfrentar cualquier agresión enemiga".
"El líder cubano peleará siempre hasta el último instante. Pero ese último instante está bien lejos", completó.
El problema de salud de Castro llevó a varios presidentes de América latina a emitir declaraciones en deseo de su pronta recuperación, mientras la comunidad cubana establecida en Estados Unidos celebró la jornada con Castro alejado del poder.
Mientras tanto, Cuba amaneció hoy en "calma y normalidad" sin Fidel Castro en el poder, por primera vez en 47 años, luego de que el presidente cubano fuera operado de una crisis intestinal, informó el gobierno caribeño.
Su hermano Raúl, ministro de Defensa, asumió anoche con carácter provisional los cargos del primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, se informó en un comunicado.
El problema atacó al presidente cubano doce días antes de su cumpleaños número 80, en un hecho sin precedentes desde el triunfo de la Revolución Cubana, el primero de enero 1959.
Los cubanos, la gran mayoría de los 11 millones de habitantes nacidos bajo el mandato de Castro y el bloqueo económico que Estados Unidos aplica contra Cuba desde 1962, reaccionaron con sorpresa ante la noticia inesperada.
"Me dio tristeza la noticia. Creo que saldrá adelante, creo que van a ser unos días nomás.
En un par de semanas lo veremos de nuevo, espero yo", dijo Adolfo, un pensionado de 63 años.
La Habana, con más de 2 millones de habitantes, amaneció con "normalidad y calma" en sus calles.
Castro nunca antes había delegado sus funciones, ni siquiera cuando sufrió un desmayo en 2001, durante un acto en la capital cubana, ni tras la caida accidental y operación en una rodilla a la que fue sometido en 2004.
El trasporte funcionó normalmente y la gente llegó a sus trabajos en las atestadas "guaguas y camellos", así como en bicicletas, motos o haciendo "botella" (dedo) a la vez que en tiendas y comercios la actividad era normal.
Por supuesto, el tema del día en Cuba era la salud de Fidel Castro. En algunos centros laborales y educativos se realizaron actos de "reafirmación revolucionaria" en solidaridad con el presidente hospitalizado y también con Raúl.
Nelsy, de 48 años, manifestó su deseo de que "no sea tan grave. Esto me ha llenado de dolor porque yo simpatizo con esto y principalmente más con él, así que me ha sorprendido la noticia".
Apenas la televisión dio el anuncio los habaneros comentaron la noticia en casas y esquinas, intentando desentrañar el futuro, tras casi medio siglo de revolución.




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