La presidenta, Gloria Arroyo, dijo en un mensaje al país que su gobierno impidió el golpe, sin dar mayores precisiones.
Varios oficiales y policías fueron arrestados, anunció el gobierno.
"En cuanto jefa de las fuerzas armadas, tengo el control de la situación", exclamó la presidenta, que denunció "tentativas sistemáticas" de desplazarla del cargo por parte de fuerzas de la oposición y de "militares aventureros".
Por su parte, el ejército dijo en un comunicado que fueron desplazados de sus funciones y arrestados el general de brigada Danilo Lim, comandante de una unidad de élite, y el coronel Ariel Quevedo.
El jefe de estado mayor de la presidencia, Michael Defensor, anunció por su parte que al menos otros ocho oficiales fueron detenidos o lo serán en cuestión de horas.
La policía fue puesta en estado de alerta máxima y todas las manifestaciones fueron prohibidas.
Cerca de 3 mil personas se enfrentaron brevemente con la policía en un sector céntrico de Manila, símbolo de la revuelta de 2001 contra el dictador Ferdinand Marcos.
Fuerzas anti-motines de la policía fue desplegada en todos los lugares "sensibles" de la capital.
También hay despliegues especiales de seguridad en torno de varios cuarteles y las escuelas permanecen cerradas.
Uno de los dirigentes de la oposición, Gilbert Remulla, acusó a la presidenta de crear "caos y confusión" en el país.
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