Con su habitual atuendo informal, Evo Morales fue recibido ayer en Pekín por el presidente chino, Hu Jintao. Habló allí de su simpatía por Mao y por la revolución de 1949.
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El mandatario electo se llevó de China promesas de inversión y halagos varios, y también dejó elogios para el régimen totalitario del gigante asiático.
Morales dijo que decidió dar prioridad a la invitación que le había hecho el gobierno chino para visitar Pekín por considerar que China es «un aliado político, ideológico y programático del pueblo boliviano».
«Espero contar con la ayuda de vuestro gobierno y de vuestro partido», agregó. El presidente electo, fiel a su estilo, se presentó a la reunión vestido informalmente.
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