9 de abril 2002 - 00:00

Fría recepción árabe a Powell

Agadir, Marruecos (Reuters, AFP, EFE, ANSA) - El rey Mohammed de Marruecos dio ayer una helada bienvenida a la misión del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, al preguntarle por qué no había viajado directamente a Jerusalén.

Powell llegó a Marruecos para dar inicio a su misión, mientras continuaban los intensos combates entre las fuerzas israelíes y los palestinos, en el undécimo día de una incursión israelí en ciudades cisjordanas, tras una ola de atentados suicidas palestinos. Mientras, su gira tropezó también con el descreimiento de varios países musulmanes, entre ellos Egipto, líder natural en la región.

En declaraciones de apertura que escucharon por casualidad varios periodistas al principio de su reunión en el palacio de Agadir, el rey se hizo eco de la ira que se ha apoderado de las calles de los países árabes en torno a la ofensiva israelí y el cronograma de la misión de Powell. «¿Usted no cree que habría sido más importante que fuera a Jerusalén primero?», preguntó el monarca. Powell se defendió afirmando que había «considerado todas las opciones» y que quería la oportunidad de consultar «con los colegas de la Unión Europea y (de los países) árabes de antemano» para coordinar su misión.

Se espera que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, retire las tropas israelíes de Cisjordania cuando Powell visite el estado judío posteriormente esta semana.

El palacio real marroquí emitió un comunicado al final de la reunión instando a Powell a reunirse con Arafat, quien se encuentra cercado por las fuerzas israelíes en su cuartel general en la ciudad cisjordana de Ramallah.

El comunicado condenó la «deliberada invasión militar (de Israel) en los territorios ocupados palestinos» y el cerco impuesto a Arafat. Agregó que Marruecos está dispuesto a reactivar el proceso de paz entre Israel y los palestinos si las fuerzas israelíes se retiran de los territorios palestinos y levantan el cerca al pueblo palestino y a sus dirigentes. El jefe de la diplomacia estadounidense intentó apagar el descontento árabe reiterando que su gobierno espera una pronta retirada israelí de Cisjordania. Además, trató de reducir el nivel de expectativas generadas por su viaje.

«No volveré de esta misión con un tratado de paz entre las manos. No estoy ni siquiera seguro de lograr un cese del fuego»
, declaró antes de su partida en Washington.

Powell se dirigirá hoy a El Cairo, donde su visita está rodeada de reacciones adversas. En una conferencia de prensa posterior al encuentro entre el líder egipcio,
Hosni Mubarak, y el primer ministro jordano, Ali Abu Ragheb, el ministro de Relaciones Exteriores, Ahmed Maher, expresó su disgusto por «la inacción internacional» ante las operaciones militares israelíes y se preguntó si «para el mundo civilizado hay pueblos de primera y pueblos de segunda».

«¿Por qué el mundo no reacciona por los territorios palestinos como lo hizo ya en relación con hechos que corresponden a una décima parte de los actos bárbaros de estos días?», se preguntó Maher.

El ministro palestino para la cooperación internacional,
Nabil Shaath -en una declaración en El Cairo, previa a los últimos reclamos de la Casa Blanca y del propio Powell a Sharon por un retiro «inmediato»-, había acusado al líder israelí de haber hecho «una declaración de guerra que desafía a la nación árabe y a la comunidad internacional» en su discurso al Parlamento israelí.

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