Al menos 7 personas murieron como consecuencia de los violentos incendios que carbonizaron decenas de miles de hectáreas en Texas y los temporales que se abatieron, en las últimas 36 horas, sobre cinco estados del centro estadounidense.
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En Texas, cuatro personas murieron en las cercanías de Groom, sobre la ruta interestatal 40, en una cadena de accidentes que comenzó cuando el humo de los incendios invadió la carretera.
Otras tres personas murieron por las llamas en las cercanías de Borger, al noreste de Amarillo.
También hubo casas e infraestructuras destruidas, áreas evacuadas, daños, decenas de heridos e intoxicados. El daño abarca a unas 270.000 hectáreas.
El incendio es por sus dimensiones tal vez el peor que se recuerda en Texas, más extendido que el de enero. También hay focos en Nuevo México.
Los fuertes vientos, de hasta 80 kilómetros por hora, obstaculizan la intervención de los bomberos e impidieron el accionar de los aviones y helicópteros anti incendio.
Los tornados que barrieron varias zonas de los estados del medio oeste de EEUU causaron la muerte a diez personas.
Más al norte, en Oklahoma, Kansas, Missouri, Arkansas, hasta Illinois, el viento causó devastaciones, combinado con el agua y granizo de violentos temporales: hubo tres víctimas en Missouri, en tanto se teme por otras cinco personas, y heridos, sobre todo por la caída de árboles y el impacto con objetos arrastrados por el viento.
El campus de la Universidad de Kansas resultó dañado en 60 por ciento, y se suspendieron las clases.
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