Los Angeles (Reuters) - Los incendios asolaron el domingo por cuarto día consecutivo al sur de California, aunque los bomberos esperan que los vientos más leves los ayuden a aplacar las llamas.
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El fuego ha destruido más de 800 viviendas, desde casas rodantes a mansiones de muchos millones de dólares, y ha obligado a cerca de 50.000 personas a huir. Un cuarto gran incendio destruyó zonas del Condado de San Bernardino, al sudeste de Los Angeles, en la mañana del domingo, desplazando a decenas de personas de sus casas, dijeron bomberos.
En otros lugares, los incendios han quemado 7.200 hectáreas de laderas al norte de Los Angeles, en cerros del Condado de Orange al sur, y en el enclave de las celebridades de Montecito, cerca de Santa Barbara, donde partió el fuego el jueves y quemó 210 casas. Agotados bomberos luchaban contra las elevadas temperaturas y los insoportables vientos cálidos de Santa Ana, bajo cielos de humo color naranja.
Pero, según los pronósticos meteorológicos, las ráfagas de viento de hasta 130 kilómetros por hora que enviaron brasas ardientes a kilómetros de distancia en los últimos tres días, han amainado, aunque los bomberos esperan que tome días contener la mayor parte de los incendios.
No se han reportado heridos serios, pero la policía envió el domingo cadáveres de perros de un parque de casas móviles en Sylmar, al norte de Los Angeles, donde 500 viviendas ardieron en llamas en la noche del viernes.
La policía y las autoridades dijeron que temen que muchos de los residentes, en su mayoría ancianos, puedan no haber escapado de las llamas a tiempo.
«Uno no puede ver absolutamente nada», dijo Jackie Burns, de 77 años, quien huyó de su casa rodante en Sylmar con su marido Len a las 3 de la madrugada del sábado. «Fue como mirar dentro de un agujero negro. Lucía como el fin del mundo para mí», agregó. Gruesas cenizas caían sobrelos autos y el aire estaba saturado de un humo ácido hasta a 40 kilómetros de distancia de los incendios. Las autoridades de salud llamaron a los ancianos y a los niños a permanecer en sus casas, y dijeron que nadie debía hacer ejercicios en el exterior.
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