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El presidente de la CEC, Sulaimán Imanbáyev, comunicó que el 75,5 por ciento de los electores respaldaron el proyecto de la nueva Constitución y que el 78,7 manifestó su confianza en el presidente Akáyev en la consulta celebrada el domingo.
Según los datos oficiales, aún preliminares, en el referéndum participó el 86,3 por ciento del censo electoral o 2.128.150 ciudadanos.
La papeleta contenía dos preguntas: "¿Aprueba el proyecto de la nueva Constitución de Kirguizistán presentado por el Presidente?" y "¿Debe Akáyev permanecer en el cargo de Presidente hasta el final de su mandato constitucional, en diciembre de 2005, para llevar a la práctica las reformas de la Constitución?"
Las enmiendas constitucionales sometidas a plebiscito amplían considerablemente las facultades del Presidente en la formación del Gabinete de Ministros y el control del Parlamento.
La oposición, agrupada en el "Comité de observancia de la legalidad en el referéndum", boicoteó la consulta e hizo un llamamiento a la población a que no acudiera a las urnas.
Según el Comité, con el pretexto del referéndum constitucional, el presidente kirguís busca aferrarse al poder y reforzar todavía más su poder tras la ola de manifestaciones y mítines que sacudieron el país durante 2002 para exigir su dimisión.
La principal demanda de la oposición es la convocatoria de elecciones presidenciales y legislativas anticipadas, con la presencia de observadores internacionales que garanticen la transparencia de los comicios.
Akáyev gobierna Kirguizistán desde 1990, cuando este país de cinco millones de habitantes y con una superficie de 199.000 kilómetros cuadrados era una de las quince repúblicas de la Unión Soviética.
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