Ganó Sarkozy. Promete apertura y sepulta Mayo del 68 y socialismo
Nicolas Sarkozy se sobrepuso a una intensa campaña negativa, que pretendió presentarlo como un político de ultraderecha, y se convirtió ayer en presidente de Francia. Superó con claridad al socialismo de Ségolène Royal, que difícilmente encontrará el modo de superar su crisis -programática y de liderazgo-antes de los comicios legislativos del mes que viene. Es cierto que la derecha volvió a ganar y a demostrar su solidez en Francia, pero eso no debe ocultar la fuerte renovación que supone la figura de Sarkozy. Con él, el viejo gaullismo nacionalista y antinorteamericano muta en un proyecto conservador más liberal en lo económico y más atlantista en lo internacional. Más allá de Sarkozy, claro, Estados Unidos emerge de los comicios de ayer como un ganador claro, haciéndose con un aliado de importancia en Europa tras la salida del poder de sus dos principales acompañantes de los últimos tiempos, José María Aznar y Silvio Berlusconi. Al dar por tierra con el reciclado de las ideas socialistas, el presidente electo liquidó también el legado del Mayo francés, al que culpa del rechazo al orden, al trabajo y a la cultura del mérito. Su gran desafío será ahora relanzar la economía, estancada por el gigantismo de la burocracia y por beneficios sociales que no se condicen con su situación actual. La receta elegida será la de reducir impuestos y aplicar políticas por empresa.
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Simpatizantes gaullistas
desatan sus festejos en la
Plaza de la Concordia de
París al conocer las primeras
proyecciones que daban
el triunfo en el ballottage a
Nicolas Sarkozy.
Miles de simpatizantes de Sarkozy se reunieron después del cierre de los puestos electorales en la céntrica Plaza de la Concordia de París, muy cerca de la célebre avenida de los Campos Elíseos, donde la Unión por un Movimiento Popular (UMP), celebraba una gran fiesta de la victoria.
Los líderes de Estados Unidos, España, Alemania y Gran Bretaña felicitaron a Sarkozy por su victoria, apenas se conocieron los resultados parciales. El propio Chirac, con el que el ganador de los comicios no mantiene buenas relaciones desde hace más de una década, fue uno de los primeros en desearle buena suerte en su nueva función, que asumirá oficialmente el 16 de mayo.
El llamado de George W. Bush, más allá de la formalidad, marcó el inicio de una nueva alianza entre ambos países, dijeron analistas.
Con la elección de Sarkozy, una nueva generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial toma las riendas del poder. Será una forma diferente de gobernar, más directa, cercana al pueblo y a sus problemas. Sus primeros retos como presidente serán designar a un primer ministro, formar gobierno y obtener una mayoría de diputados en las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio.
Por su parte, Royal deberá renunciar por ahora al sueño de convertirse en la primera mujer en llegar a la presidencia en la historia de Francia y enfrentarse además a un Partido Socialista que, además de hacerle pagar el fracaso, volverá a mostrar las divisiones que quedaron de lado durante la campaña. Desde que se difundieron los resultados, la tensión interna en el partido fue flagrante pese a que la candidata aseguró que asumirá «sus responsabilidades».
«La causa de la derrota» de Royal es que «este partido no se ha renovado lo suficiente», declaró el ex ministro de Economía Dominique Strauss-Kahn. «La bandera de la izquierda está por el suelo. No convencimos de que nuestra candidata podía ser jefa de Estado», aseguró el ex primer ministro Laurent Fabius. Por último, el primer secretario socialista, François Hollande, que es también la pareja de Royal, instó a los electores de izquierda a unirse de cara a las elecciones legislativas de junio.




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