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"En el nombre de Dios, a cada uno de nosotros que recuerde su religión, será ayudado por Dios y ser vencedor de los enemigos. Los enemigos huirán maldecidos por Dios", afirmó Saddam en un discurso de fuerte tono religioso, leído a la televisión iraquí por el ministro de Información, Mohammad Said al Sahaf.
La guerra a Irak, dijo, "es una agresión contra la religión, contra la tierra del Islam, por ello la jihad es un deber y quien muere haciendo su deber religioso va al paraíso", afirmó el presidente iraquí.
El discurso había sido anunciado con una hora de anticipación, dando a entender que sería pronunciado por el presidente en persona, lo que no ocurrió.
"Acojan esta ocasión, hermanos y hermanas. Esta es la ocasión para la eternidad. Atáquenlos con dureza. Combátanlos. Son agresores salvajes. Serán victoriosos y ellos derrotados. Combátanlos como nuestros hermanos y vuestros hijos que cayeron en Um Kasr, Bassora, Ninive, Nassiriya y Shatra (...) No los dejen respirar hasta que se retiren de la tierra de los musulmanes".
El discurso del presidente iraquí continuó con un "larga vida a nuestra gloriosa Nación. Larga vida a Palestina libre y árabe desde el mar (Mediterráneo) al río (Jordán). Larga vida a Irak, levántense por la jihad, larga vida a los combatientes de nuestra nación. Alah es grande".
"Firmado -concluyó la lectura el ministro Al Sahaf- Saddam Hussein".
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