Washington y Bruselas - El golpe de Estado perpetrado en Myanmar por el ejército, que detuvo a la jefa de hecho del Gobierno civil Aung San Suu Kyi y a otros dirigentes, suscitó una avalancha de condenas en todo el mundo.
Golpistas de Myanmar chocan con un fuerte rechazo internacional
El ejército detuvo a varios dirigentes, incluida la premio Nóbel de la Paz, Aung San Suu Kyi, e impuso restricciones civiles.
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El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó “firmemente” los arrestos.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá hoy de emergencia para tratar la situación.
Los militares birmanos “son culpables de un ataque contra una democracia emergente y el pueblo”, afirmó Thomas Andrews, relator especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Myanmar, y habló de una “espesa sombra que se cierne una vez más sobre ese país”.
China llamó a todas las partes implicadas en a “solucionar sus diferendos” en el marco legal y constitucional, y “mantener la estabilidad política y social”.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, exhortó a los militares de Birmania a renunciar al poder “inmediatamente” y amenazó con imponer sanciones. El secretario de Estado, Antony Blinken, pidió “liberar” a los detenidos.
“Esperamos una solución pacífica de la situación, conforme a la ley vigente, mediante la reanudación de un diálogo político y el mantenimiento del desarrollo socioeconómico duradero del país”, reaccionó la diplomacia rusa.
El jefe de la diplomacia de la UE, el español Josep Borrell, lamentó la “tentativa de los militares de revertir el deseo de los ciudadanos de Myanmar”.
Francia denunció “un cuestionamiento inaceptable del proceso democrático” y reclamó la “liberación inmediata e incondicional” de los dirigentes civiles detenidos.
El gobierno alemán condenó “firmemente” el golpe de Estado y los arrestos, y pidió a los militares que liberen a los detenidos y reconozcan el resultado de las elecciones.
El primer ministro británico, Boris Johnson, condenó el golpe y exigió la liberación de los “dirigentes civiles”. Las autoridades británicas convocan al embajador de Myanmar en Londres.
También se pronunciaron Argentina, España, República Checa, Singapur, Canadá y Japón, entre otros.
Los militares acusan a la comisión electoral de no haber subsanado las “enormes irregularidades” que se produjeron, según ellos, durante las legislativas de noviembre, que ganó por amplia mayoría el partido de Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), en el poder desde las elecciones de 2015.
Aung San Suu Kyi así como el presidente de la República, Win Myint, y otros responsables del partido fueron detenidos en Naypyidaw, la capital, dijo Myo Nyunt, portavoz de la formación, horas antes de que Parlamento formado tras las últimas elecciones iniciara su primera sesión.
Por la noche, la televisión estatal anunció la destitución de 24 ministros de Aung San Suu Kyi y 11 nombramientos, incluyendo el del exministro de Relaciones Exteriores Wunna Maung Lwin, que ejerció durante el mandato del exgeneral Thein Sein (2011-2016).



