Nick Clegg habló esta mañana ante la prensa y dio su apoyo a los conservadores.
El Partido Conservador de David Cameron, que obtuvo el mayor número de escaños en las elecciones generales de Gran Bretaña pero no alcanzó la mayoría, ofreció una alianza a los Liberales Democráticos, la tercera fuerza política del país, con la que el viernes inició negociaciones.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
También el Partido Laborista del primer ministro, Gordon Brown, segundo en la votación, buscaba una coalición que incluyera a los llamados Lib-Dems.
Los Conservadores obtuvieron 306 bancas en la Cámara de los Comunes (36%), 20 menos para una mayoría, delante de los Laboristas, con 258 (29%), y de los Liberales Democráticos, con 57 escaños (23%). Otros partidos obtuvieron 28 bancas (11,9%).
Los "tories" fueron la fuerza más votada en el país, algo que no ocurría desde 1992.
Tras la confirmación de los resultados y en medio de intensas especulaciones en los medios de prensa, Cameron ofreció al jefe liberal democrático, Nick Clegg, un acuerdo de coalición, además de confirmar que buscará conseguir apoyo para gobernar con una minoría, o aceptar una opción "más fuerte y en colaboración".
En un comunicado que leyó en el centro de Londres, el jefe de los "tories" dijo que Gran Bretaña "necesita de un gobierno fuerte" que lidie con la guerra en Afganistán, con la economía y que limpie el sector político.
"Estos son problemas demasiado urgentes para permitir que los partidos se peleen", sostuvo Cameron, quien destacó que el aumento en el número de bancas de los conservadores "fue mayor que el que logró Margaret Thatcher en 1979".
También dijo que "es razonable" esperar que la gran mayoría de sus políticas sean implementadas en caso de un acuerdo con los Liberales Democráticos, aunque aclaró que "aún hay tiempo para negociaciones".
Entre las áreas que citó como negociables fueron Educación y políticas verdes para la Economía, y agregó que los "tories" y los Liberales Democráticos pueden discutir sobre la reforma electoral, con un comité multipartidario que debata esos temas.
Ambos partidos se reunieron el viernes en dos oportunidades.
Cameron está dispuesto a ofrecer lugares en el gabinete y una comisión multipartidaria para discutir la reforma electoral a un partido con el que son mayores las diferencias que las coincidencias.
Cameron dijo que hizo una "gran, abierta y exhaustiva" oferta a Clegg, a quien Brown tienta con una oferta más concreta de reforma electoral, uno de los principales reclamos de los Lib-Dems.
"Comenzar a lidiar este año con el déficit es crucial. El nuevo gobierno debe tomar decisiones urgentes. El saliente gobierno laborista nos deja el peor legado en Downing Street en 60 años", continuó Cameron en al conferencia de prensa, en referencia a un déficit público que se estima podría trepar este año a 178.000 millones de libras esterlinas (265.000 millones de dólares).
Sin embargo y en caso de un acuerdo, deberán ponerse de acuerdo en una serie de políticas que los divide, como la Inmigración, Defensa y Finanzas.
Brown leyó un comunicado fuera del número 10 de Downing Street (residencia gubernamental), en el que confirmó que respeta la decisión de Clegg de querer hablar primero con Cameron, aunque sostuvo que el Laborismo y los Liberales Democráticos "tienen terreno en común", no sólo sobre reforma electoral sino también sobre la economía.
El primer ministro dijo además que no espera una conclusión inmediata a la incertidumbre generada por el resultado de los comicios, al subrayar que las negociaciones entre los partidos "podrían ser prolongadas".
Por la mañana, Brown autorizó al secretario del Gabinete, Gus O'Donnell, para que inicie el proceso para las negociaciones con el fin de lograr una coalición.
"Es mi responsabilidad como primer ministro tomar todos los pasos para asegurar que Gran Bretaña tenga un gobierno fuerte, estable y con principios", destacó en un comunicado desde la residencia oficial de Downing Street, en Londres.
Según las actuales leyes británicas, el primer ministro tiene la prerrogativa legal de intentar formar un gobierno pese a que el Partido Laborista perdió claramente las elecciones.
Clegg fue la gran estrella de la campaña electoral después del primer debate televisado entre los tres candidatos a primer ministro, y llegó a situar a su partido como segunda fuerza en los sondeos, algo que no sucedió en las urnas.
Sin embargo, los Liberales Democráticos tienen ahora la llave para la formación de un gobierno que disponga de un respaldo parlamentario suficiente, tanto con los conservadores o con los laboristas.
Dejá tu comentario