Roma (EFE, ANSA, LF) -Por abrumadora mayoría, los trabajadores italianos dieron su visto bueno a un plan de reforma jubilatoria que establece un aumento gradual de la edad de retiro y que amenaza con provocar una severa crisis en la débil mayoría parlamentaria del gobierno de Romano Prodi.
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El primer ministro expresó ayer su satisfacción al conocer el resultado del referendo organizado por los sindicatos, según el cual casi 82% de los trabajadores apoyaron el plan oficial sobrejubilaciones, leyes laborales y asistencia social, negociado entre el gobierno y entidades gremiales en julio.
Uno de los puntos más importantes del plan de reforma establece el aumento gradual de la edad de jubilación. Así para el próximo año la edad de jubilación será a los 58 años, en lugar de los 57 actuales, siempre con 35 años de aportes, y para 2013 el retiro llegaría a los 62 años.
Esta reforma cambia a su vez un proyecto anterior que preveía ya para el próximo año la jubilación a los 60 años.
Prodi, de visita en Bruselas, fue consultado por la prensa sobre los resultados del referendo: «Son muy, muy buenos, alientan las decisiones tomadas en julio y son un apoyo fuerte a la política del gobierno».
Sin embargo, algunos sectores de su tambaleante alianza de centroizquierda están en desacuerdo con la iniciativa y amenazan con boicotearla en el gabinete y en el Parlamento, en cuya Cámara alta el premier goza de una mayoría de un solo voto.
El partido Refundación Comunista, a través de su secretario, Franco Giordano, y del ministro de Solidaridad Social, Paolo Ferrero, ratificaron que, si el plan no es modificado, habrá abstenciones en el gabinete.
La polémica se trasladó también al mundo sindical. Según los sindicatos mayoritarios GGIL, UIL y CISL, alrededor de 82% de los trabajadores votó a favor de la reforma. Sin embargo, la FIOM, la federación metalúrgica de la CGIL, afirmó que esos datos «no tienen credibilidad».
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