Un "Donald Trump" sentado tras los barrotes de una pequeña celda, luciendo gorra y corbata roja y esposas doradas es el protagonista de una protesta escenificada por un colectivo de artistas en una habitación de la lujosa cadena de hoteles perteneciente al mandatario en Nueva York, informaron este sábado medios locales.
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Siete integrantes del grupo Indecline, que ganó notoriedad luego de que instalara durante la campaña de 2016 estatuas de tamaño natural y totalmente desnudas del ahora presidente estadounidense, reservaron el pasado jueves una habitación en el "Trump International Hotel and Tower", en Manhattan.
El diario New York Post relató que los artistas, en una operación que rememora a la mitología griega y al caballo de Troya, transportaron en valijas todos los materiales que utilizaron para la construcción de su obra maestra. La performance comenzó a ser difundida a través de la página web.
Los artistas desmontaron la decoración de uno de los espacios de la suite y valiéndose de tiras de papel simularon una pared de cemento para luego armar una celda 1,5 metros por 2,4 metros, detalla el diario y según se observa en un video difundido por el grupo, que usaba máscaras y pasamontañas.
En la celda, en la que se veían tirados en el piso empaques de McDonald's y un ejemplar del libro "The art of the deal" del gobernante estadounidense rodeados de ratas, se sentó un sujeto disfrazado de Trump, con una fotografía del presidente ruso, Vladimir Putin, a su lado.
También en el lugar colgaron varias banderas de Estados Unidos con diseños que incluían agujeros, signos de haber sido quemadas o colores, y en las que aparecían los rostros de figuras como el filósofo Noam Chomsky, el fallecido boxeador Muhammad Ali y el periodista Hunter Thompson, entre otros.
La exhibición de las banderas tenía como objetivo "celebrar la historia de activismo y protesta de los Estados Unidos", dijo uno de los integrantes del grupo al medio neoyorquino.
Según la versión, el equipo de artistas trabajó durante toda la noche del jueves para la escenificación, sin visitas inesperadas de limpieza u otras interrupciones.
Ya terminado el montaje, el grupo invitó a un grupo de prensa durante unas horas en la noche del viernes y posteriormente trabajó el resto del tiempo para volver a dejar la habitación tal como la encontró.
"La parte divertida es que cuando vean lo que sucedió, van a venir de prisa y encontrar una habitación totalmente normal", remató uno de los participantes.
La escena esperan repetirla en abril en una galería en Pasadena (California) y además vender las banderas y destinar lo recaudado a organizaciones sin fines de lucro, según The New York Post.
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