Hilda Molina, la médica cubana a la que Fidel Castro le prohíbe viajar a la Argentina para ver a su hijo y sus nietos, declaró ayer que espera que «Raúl Castro responda a mi pedido», pero dejó claro que «como médica y católica practicante» espera que el presidente se recupere. Molina dijo ayer, en declaraciones radiales a la Argentina, que le gusta «dilucidar sus diferencias con gente sana» ya que «no quiero que la felicidad de mi familia y la de mi país tengan que descansar sobre un fallecido, eso no es valiente».
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