Huelga de choferes paralizó gran parte de Bolivia
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Las Fuerzas Armadas usaron sus autobuses y camiones para transportar a la gente de un lugar a otro como un paliativo a la escasez de vehículos.
Las Fuerzas Armadas usaron sus autobuses y camiones para transportar a la gente de un lugar a otro como un paliativo a la escasez de vehículos para el transporte masivo, que obligó a los colegios a suspender las clases.
El dirigente Álex Revollo, del mayor sindicato de choferes de La Paz, argumentó que el salario mínimo nacional tuvo un aumento significativo en la última década, pero las tarifas de los conductores han permanecido congeladas en ese período.
En 1999, el salario mínimo era de 55 dólares y el actual es de 96 dólares.
En El Alto y en el barrio sureño de Obrajes, de La Paz, las protestas fueron violentas, ya que los choferes apedrearon vehículos y azotaron a sus compañeros que "rompieron" la huelga.
Más de una decena de puntos clave fueron bloqueados por los transportistas en ambas ciudades, dijo a los medios el viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán.
Los medios informaron que el paro fue total en las regiones de Cochabamba (centro) y Oruro (oeste), donde decenas de conductores marcharon para defender su reclamo de elevar sus tarifas.
Los transportistas de Santa Cruz no acataron la huelga porque lograron un acuerdo con organizaciones vecinales para subir en un 20% las tarifas, pero el municipio rechazó ese incremento.
Los dirigentes del gremio señalaron que analizan la posibilidad de ir un paro de 48 horas la próxima semana, aunque no descartaron acudir al diálogo convocado por el ministro de Obras Públicas, Walter Delgadillo, aunque no hay fecha para la cita.
En diciembre pasado, Morales retiró el aumento de los precios de los combustibles ante las protestas populares, pero el "gasolinazo" desató una oleada inflacionista y de especulación con alzas de muchos productos básicos y escasez de alimentos esenciales.
En las nuevas manifestaciones y protestas participan sectores hasta ahora afines al presidente, incluida la Central Obrera Boliviana, la mayor confederación sindical del país, que protagonizó una huelga nacional de 24 horas el viernes pasado y hoy sigue negociando con ministros el incremento salarial de este año.
Una de las consecuencias del "gasolinazo" fue una merma en la popularidad de Morales, que cayó al 32%, menos de la mitad del 70% que tenía al comenzar 2010, y ya lo reprueba el 63% de sus compatriotas, según la última encuesta de la empresa Ipsos, Opinión y Mercado.




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