El iraní Mahmud Ahmadinejad y el venezolano
Hugo Chávez intentaron que la cumbre
de la OPEP en Riad decidiera usar el
petróleo como arma «geopolítica» y salir
del área del dólar. Los frenaron los miembros
pro norteamericanos del cartel.
Riad (El Mundo, EFE, AFP, Reuters) -Tuvo que ser otro rey, esta vez el de Arabia Saudita, quien se erigiera en dique para contener el torrente intimidatorio del presidente venezolano, Hugo Chávez. Apenas puso el pie en Riad, donde se celebró el fin de semana la III Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el líder bolivariano descerrajó dos amenazas. Una a Estados Unidos, a quien previno contra un ataque a Irán so pena de llevar el barril de crudo a u$s 200. Y la segunda, al mundo desarrollado en general, al exigir a sus compañeros de cartel que usen el petróleo como «agente geopolítico».
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El problema para Chávez sobrevino cuando el rey Abdalá bin Abdelaziz lo desautorizó sin contemplaciones en su discurso. El rey saudita afirmó que el petróleo no debe convertirse «en un elemento de conflicto» entre países. Es decir, que le espetó un «¿por qué no te callas?», pero con más diplomacia. Así, el venezolano perdió en su pretensión de reducir la producción para hacer subir aun más el precio del crudo.
En estrecha relación con este conflicto, Arabia Saudita, el país más importante de la OPEP, bloqueó otra pretensión de Chávez y de su aliado iraní, el ultraislamista Mahmud Ahmadinejad: avanzar en la desvinculación del comercio de petróleo y el dólar.
La preocupación por el debilitamiento del dólar y su efecto en los ingresos de los países productores marcó la III Cumbre de la OPEP, que se cerró ayer en la capital saudita con la adopción de la Declaración de Riad.
Instrucciones
Irán y Venezuela lideraron el grupo de países que abogó por iniciar un estudio de los efectos de la caída del dólar en los mercados internacionales en los ingresos y las economías de los miembros del bloque. Pero, también en este punto, esa pretensión quedó insatisfecha y la declaración se limitó, a instancias del país anfitrión, a «instruir» a los ministros de Finanzas y Petróleo a «estudiar formas para mejorar la cooperación entre los países miembros, incluidas propuestas de algunos de los jefes de Estado y Gobierno en sus discursos en la cumbre».
«Si nos preguntan a nosotros, tenemos que transar en una moneda fuerte, de otra forma estamos transfiriendo riqueza», dijo ayer el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en rueda de prensa, en relación con el debilitamiento del dólar y la posibilidad de que el crudo cotice en otra moneda. Que el petróleo cueste en una moneda fuerte « conviene a todos los países productores de petróleo, a los países europeos les conviene que se siga transando en dólares», afirmó otro de los aliados de Chávez, que con su presencia ratificó la reincorporación de su país al cartel.
«Yo creo que (el dólar) va a seguir cayendo», declaró el presidente de Venezuela a los periodistas que lo abordaron en el plenario apenas se dio por terminada la cumbre. «La caída del dólar no es la caída del dólar, es la caída del imperio norteamericano. Hay que prepararse para eso», añadió el venezolano.
Ya en las reuniones preparatorias, Venezuela había propuesto que se abordase la posibilidad de establecer una canasta de diferentes divisas para calcular el valor del barril de crudo de la OPEP.
Irán -enfrentado con EE.UU.-, que ha comenzado ya a cotizar su crudo en euros, quería incluir el tema en la declaración de la cumbre y, en general, todos los delegados expresaron en los pasillos su profunda preocupación. Pero Arabia Saudita y sus aliados del Golfo Pérsico, aunque también se muestran preocupados, se opusieron firmemente a hablar del asunto en el texto final.
Finalmente, la Declaración de Riad no mencionó la moneda estadounidense y se centró en tres temas: «estabilidad de los mercados mundiales de energía, energía para el desarrollo sostenible, y energía y medio ambiente».
Con todo, por otro lado, de nada sirvieron las peticiones de EE.UU. y otros países importadores para que la OPEP decidiera también en su encuentro un aumento de su oferta conjunta de crudo con el fin de hacer bajar los precios del petróleo de cara al invierno boreal. La reunión estableció que un valor cercano a los u$s 90 por barril es «justo».
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