El primer ministro socialista de Hungría, Ferenc Gyurcsany, descartó hoy la posibilidad de renunciar tras los violentos incidentes registrados en Budapest, en los cuales unas 200 personas resultaron heridas, y anunció que restablecerá el orden "por todos los medios".
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"Sigo en mi puesto y usaremos todos los medios para detener la violencia", dijo Gyurcsany.
El primer ministro añadió que busca "contener la violencia y prevenir la crisis", y anunció que ordenó a la policía utilizar "todos los medios para restablecer el orden".
Horas antes, luego de que la policía recuperó el control del canal de televisión estatal tomado durante los disturbios, Gyurcsany calificó los hechos como "la noche más larga y oscura" en el país desde la caída del comunismo, en 1989.
La policía informó que los enfrentamientos se produjeron delante de la sede de la televisión pública, después de que anoche un grupo de manifestantes, que se separó de una marcha contra el gobierno, ocupó el edificio y lanzó piedras y bombas Molotov contra los uniformados.
Unas 10 mil personas llegaron a congregarse ante el edificio para protestar contra el premier, entre las cuales figuraba un grupo de extrema derecha que fue dispersado por la policía con gas lacrimógeno y chorros de agua.
Unas treinta personas lograron entrar al edificio, quemaron parte de las instalaciones y robaron como televisores y computadoras.
En los enfretamientos, resultaron heridas unas 200 personas, más de la mitad agentes de la policía.
El conficto comenzó el domingo pasado tras la difusión de una grabación en la que Gyurcsany admitió haber mentido sobre la marcha de la economía para poder ganar las elecciones de abril pasado.
"Naturalmente, mentimos... en los últimos dos años. Es claro que lo que decíamos no era verdad. No hicimos nada en los últimos cuatro años", dice el premier en la grabación que disparó la protesta popular y los disturbios en Budapest.
En otro segmento de la grabación, Gyurcsany le dice a los miembros de su partido que "no estoy dispuesto a continuar así, o aceptan las drásticas medidas de resaneamiento o deben buscar otro hombre para el cargo de primer ministro".
Este último pasaje es una referencia a las drásticas medidas de ajuste económico que aplicó el gobierno para reducir el elevado déficit presupuestario que provocaron el descontento de la población.
Entre esas medidas, el gobierno magyar dispuso el aumento de los impuestos y las contribuciones sociales, que entraron en vigencia a partir del 1 de setiembre pasado.
Gyurcsany, quien no negó sus palabras grabadas y filtradas, convocó a una reunión de emergencia de su gabinete de seguridad y descartó aceptar la renuncia del ministro del Interior, Jószef Petrétei, acusado por la represión.
"La calle no es la solución, sino que, por el contrario, causa conflicto y crisis. Nuestro trabajo es resolver el conflicto y evitar una crisis", dijo el primer ministro
Además, el jefe del gobierno húngaro declaró que la libertad de expresión no autoriza a la violencia y llamó al "resto de fuerzas políticas" a negar cualquier apoyo a los manifestantes.
Los incidentes de anoche y las primeras horas de hoy perecieron reeditar los episodios de 1989, cuando cayó el régimen comunista.
Algunos observadores también recordaron las escenas de la sangrienta revuelta de 1956 en favor de un socialismo con libertad y en contra de la injerencia soviética en la política húngara.
Pero los episodios de violencia de anoche parecean no guardar relación con aquel pasado ya que, según relataron los medios, tuvieron como motor a grupos de ultraderecha e, incluso, jóvenes pertenecientes a hinchas de clubes de fútbol.
En las primeras horas de hoy la situación en Budapest se había calmado, pero algunos manifestantes permanecían en las calles frente al Parlamento, mientras el partido opositor de ideología conservadora Fidesz manifestó su solidaridad con la protesta.
El portavoz de Fidesz, Peter Szijjarto, dijo que "la gente reaccionó muy violentamente a causa de una desesperación y amargura excepcional, después de enterarse de que el gobierno había mentido con objeto de mantener el poder".
Por su parte, el presidente del canal de televisión público MTV atacado anoche, Zoltan Rudi, informó que los daños a la emisora alcanzan los 200 mil euros.
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