2 de septiembre 2006 - 00:00

Huracán John perdió fuerza en su paso por Baja California

La Paz (Reuters).- El huracán John se degradó ayer a tormenta tropical sobre la península de Baja California, tras azotar en la madrugada el puerto de La Paz con fuertes vientos y lluvias torrenciales, que obligaron a cortes en la energía eléctrica e inundaron calles, pero sin dejar muertos.

John perdía fuerza, a medida que se movía lentamente sobre tierra. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dijo que pasó a tormenta tropical, desde huracán categoría 1, la tarde del sábado.

Sin embargo, el organismo comentó que John todavía producía fuertes lluvias.

"El gobierno de México ha discontinuado todas las advertencias de huracán y avisos de tormenta tropical", dijo el Centro Nacional de Huracanes.

En La Paz, capital del estado de Baja California Sur, John dejó caminos inundados debido a las torrenciales lluvias, cortando el paso en varias carreteras, mientras que el aeropuerto permanecía cerrado.

"Había mucho viento, también mucha lluvia. Las ventanas se estremecían mucho", dijo Jeff Passama, un turista de San Francisco de 27 años, quien manejó a La Paz desde Los Cabos el día anterior para tratar de escapar de la tormenta.

"Ahora tenemos que ver cómo salir de aquí", añadió.

Cuerpos de rescate intentaban hacer un recuento de los daños en La Paz -donde viven alrededor de 200,000 personas- en cuanto hubo luz de día.

"Estamos muy contentos porque tenemos saldo blanco, (el huracán) no nos mató a nadie", dijo a Reuters José Gajón, director estatal de Protección Civil.

Después de que John tiró unos 40 postes de electricidad, el suministro de energía eléctrica de toda la ciudad fue cortado intencionalmente para evitar que alguien se electrocutara, dijeron trabajadores de cuerpos de rescate.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) dijo que unos 1,300 trabajadores laboran para restaurar el servicio eléctrico en las zonas afectadas, tanto en La Paz como en Los Cabos.

Antes de que John tocara tierra el viernes, como huracán de categoría 2, alrededor de 4,000 personas que viven en zonas de alto riesgo de la ciudad fueron trasladadas a albergues seguros para que pasaran la tormenta.

A pesar de convertirse en tormenta tropical, John conservaba vientos de hasta 110 kilómetros por hora (km/h) y producía olas altas.

El centro de la tormenta se localizaba a 115 kilómetros al sur de Loreto, al noroeste de La Paz, y 115 kilómetros al este-noroeste de Cabo San Lorenzo y se movía al noroeste a 13 km/h.

Para algunos habitantes, el paso de John fue algo inolvidable.

Ester Aman, propietaria del hotel Angel Azul en La Paz, dijo que pudo escuchar cómo el viejo edificio del hotel se estremecía mientras John azotaba La Paz durante la noche.

Las constantes luces provocadas por los relámpagos eran un espectáculo.

"El cielo está medio blanco; tienes como una sirena de luz en el cielo", dijo Aman.

Se esperaba que John agite la costa este de la península y siga una trayectoria hacia el océano Pacífico, sin representar una amenaza para Estados Unidos.

En el balneario de Los Cabos, cientos de turistas y residentes fueron llevados a albergues para escapar de la furia de John.

Hoteles de cinco estrellas en Los Cabos desalojaron a la mayoría de los vacacionistas el viernes o los albergaron en salones cerrados para conferencias.

Pero cuando la tormenta sólo rozó a su paso con fuertes lluvias y vientos, los turistas regresaron a sus habitaciones, deseosos de reanudar sus vacaciones ayer.

"Quiero disfrutar Los Cabos, salir a bailar e ir a la playa", dijo Lisa Pérez, quien tiene una mueblería en California.

Pero algunos residentes locales en Los Cabos fueron menos afortunados, ya que cuerpos de rescate los retuvieron para pasar una segunda noche en los albergues para personas que habitan en áreas de alto riesgo.

"Lo bueno es que (el huracán) no se pasó por acá", dijo a Reuters Esteban Ballines, mecánico de 34 años y quien está desde el jueves en la tarde en un albergue en Los Cabos.

"Ya nos anda por regresar a la casa, pero vamos a esperar a que se vayan las aguas", añadió Ballines, acompañado por su esposa y dos hijos, quienes habitan en una casa de madera y techo de lámina.

Muchas carreteras en Los Cabos se inundaron ayer y existía la posibilidad de que aquellos que estaban en los albergues permanecieran en ellos por una noche y no regresaran a sus frágiles casas, si la alerta no era levantada.

Los cuerpos de rescate dijeron que no estaban seguros cuándo podrían permitirles regresar a sus casas.

En octubre, el huracán Wilma azotó el popular balneario de Cancún y otros centros de vacaciones en la costa del Caribe mexicano, provocando fuertes daños y dejando varados a miles de turistas.

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