Una georgiana
herida
yace en
plena calle
frente a un
edificio de la
ciudad de
Gori, dañado
por el fuego
ruso. La
escalada en
el Cáucaso
inquieta por
sus graves
costos
humanos y
por la
manera en
que puede
afectar a los
mercados del
petróleo y el
gas.
Tiflis y Moscú (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - El Ministerio de Relaciones Exteriores de Georgia entregó ayer a la embajada rusa una nota en la que anunció el cese de las operaciones militares, tras más de tres días de cruentos combates en el territorio separatista de Osetia del Sur. A pesar del anuncio del alto el fuego, Moscú bombardeó las cercanías de un aeropuerto de Tiflis, la capital georgiana, y un barco portamisiles en el Mar Negro.
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Al cierre de esta edición, la ciudad georgiana de Gori estaba siendo atacada « masivamente» por la artillería y la aviación rusas, mientras las tropas de tierra se preparaban para un asalto, declaró el portavoz del ministro georgiano de Interior, Shota Utashvili.
«Ha habido bombardeos masivos en Gori toda la noche y ahora recibimos informaciones sobre un ataque inminente de los tanques rusos», advirtió el vocero. «Gori está siendo bombardeada masivamente por aire, y también con artillería», agregó. Gori es la mayor ciudad georgiana situada cerca de la región separatista pro rusa de Osetia del Sur, cuyo control se disputan las fuerzas de Georgia y de Rusia.
«Georgia está dispuesta a iniciar de inmediato negociaciones con la Federación Rusa sobre el alto el fuego y el fin de las operaciones militares», indicó la nota entregada a primera hora de ayer por la cancillería georgiana a la embajada rusa en Tiflis.
El Kremlin condicionó el cese de las hostilidades a la retirada de las tropas georgianas a sus posiciones iniciales y la renuncia de Tiflis al empleo de la fuerza contra los regímenes separatistas pro rusos.
El presidente ruso, Dimitri Medvédev expuso estas condiciones en una conversación telefónica con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, uno de los mandatarios occidentales que intentan mediar en el primer conflicto bélico de Rusia con uno de sus vecinos postsoviéticos. El ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, arribó a Georgia ayer a la tarde para mantener conversaciones con el presidente del país, Mijail Saakashvilli, y planeaba continuar hacia Moscú.
Repliegue
La cancillería del Kremlin precisó que Georgia debe replegar sus tropas a la «línea de separación refrendada en 1992 en los acuerdos de Dagomís», en los que Moscú y Tiflis sentaron los principios de arreglo del anterior conflicto armado entre Georgia y su región separatista. Además, Tiflis debe firmar un acuerdo vinculante de renuncia al empleo de la fuerza en Osetia del Sur y Abjasia, la otra región separatista georgiana, indicó el canciller Georgi Karasin.
En el primer contacto directo entre ambos gobiernos, el jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, reiteró las exigencias de repliegue de tropas a su colega georgiana, Eka Tkelashvili, según las agencias rusas.
En Tiflis, Alexandr Lomaya, secretario del Consejo Nacional de Seguridad (CNS), denunció «el incremento de la agresión por parte de Rusia».
El sábado por la noche, explicó: «Rusia trasladó (a Osetia del Sur) decenas de barcos de combate, artillería y hasta cohetes tácticos, y gran cantidad de infantería».
Moscú insiste en que envió sus tropas a la región georgiana en una operación de « imposición de la paz» y para defender a las fuerzas de paz rusas desplegadas en Osetia del Sur, a cuyos habitantes Rusia concedió la ciudadanía. Karasin dijo que las consecuencias de la ofensiva del ejército georgiano en Osetia del Sur son « catastróficas», al causar más de 2.000 muertos y 30.000 refugiados.
«Rusia lucha para que en Osetia del Sur y Abjasia (otra región georgiana pro rusa) la gente pueda vivir en paz, sin temer bombardeos nocturnos», y para «garantizar la tranquilidad al sur de las fronteras rusas», manifestó.
Durante la jornada y pese a las críticas internacionales, continuaron los bombardeos rusos en todo el territorio de Georgia, esta vez incluso en Tiflis, donde fue atacada la pista de despegue de la fábrica de aviones. Las bombas también cayeron sobre el puerto de Poti y localidades del distrito de Zugdidi, fronterizo con la separatista Abjasia.
El general Anatoli Nagovitsin, subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, admitió los bombardeos fuera de Osetia del Sur, pero afirmó que la aviación sólo ataca instalaciones e infraestructuras militares del segundo escalón de tropas, y no localidades civiles.
Tiflis denunció que la aviación rusa se sumó también a los ataques que la separatista Abjasia, aprovechando el momento, lanzó para conquistar el desfiladero de Kodori, zona habitada por georgianos que ocupa 15% del territorio abjaso.
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