Los incendios forestales, atizados por violentos vientos y por el aumento de la temperatura, se multiplicaron el domingo.
En total, unos 1.873 bomberos fueron movilizados en labores de vigilancia y de combate de los siniestros.
Para la jornada del lunes, cuatro de los dieciocho distritos administrativos portugueses - Braganza, Vila Real (norte) Guarda y Veseu (centro) - fueron clasificados zonas de peligro "máximo" de incendio y siete otros como de "muy alto riesgo" por la Agencia de prevención de incendios del ministerio de Agricultura.
La Dirección General de Recursos Forestales (DGRF) estimó la superficie incendiada entre enero y el 28 de agosto de este año en casi 240.000 hectáreas, según las imágenes satelitales.
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