Caracas (AFP, ANSA) - Sindicalistas, empresarios y políticos de la oposición, acompañados «en solidaridad» por la Iglesia Católica, firmaron ayer un inédito pacto contra Chávez, denominado «acuerdo democrático», para apresurar la salida del actual gobierno.
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Este pacto fue suscripto por el líder de la cúpula empresarial Fedecámaras, Pedro Carmona; el presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega (cercano al ex presidente Carlos Andrés Pérez), y el sacerdote jesuita Luis Ugalde, rector de la Universidad Católica Andrés Bello y representante en el acto de la Conferencia Episcopal, quien firmó como «testigo en solidaridad». Del acto, que se cumplió en una lujosa quinta en el noreste caraqueño y fue transmitido en directo por todos los canales de televisión privados, participaron también representantes de todos los partidos políticos opositores y diversos grupos religiosos.
En el texto suscripto -de diez puntos-se exige la renuncia en pleno del gabinete económico, deplora el que entienden es el sectarismo político y social del presidente y formula opciones para encarar el desempleo y la aguda crisis fiscal.
También acusa al gobierno por el desequilibrio fiscal, el supuesto despilfarro y la corrupción que ahoga a la administración pública. Por su parte, el sacerdote Ugalde señaló que esto era una oportunidad «para abrir canales de diálogo tan necesarios» en el país.
Fedecámaras, la CTV y la Iglesia, junto a los democristianos y socialdemócratas y los medios de comunicación, fueron, en su mayoría, abiertos detractores al gobierno de Chávez desde el inicio, quien por su parte los acusa de pertenecer a una «rancia oligarquía» opuesta a su gobierno «revolucionario».
•Denuncia
«Es una táctica propagandística para sacar al gobierno con argumentos que no tienen pertinencia en la sociedad ni en la Constitución», denunció el presidente del Parlamento, el oficialista Wiliam Lara, en referencia al «acuerdo democrático».
En cambio, el empresario Carmona interpretó que «son las bases de un acuerdo democrático con el apoyo de la Iglesia para ofrecer plataformas para superar la crisis», explicó Carmona. El dirigente también reclamó la renuncia de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, que fue recientemente cambiada por Chávez y provocó un nuevo frente de conflicto, principalmente con los cargos gerenciales de la empresa que acusan al gobierno de politizarla.
Ortega, por su parte, se mostró más radical ante un numeroso grupo de seguidores y consideró el pacto como un consenso «para construir bases de un gobierno de transición» luego de una eventual salida del poder de Chávez.
El «pacto democrático» abre otro capítulo en el explosivo cuadro político que encara Chávez que, además del frente en la petrolera estatal, encara un paro de maestros nacional y un agudo déficit fiscal que obligó a duros ajustes en el gasto.
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