Basora (Reuters, ANSA, EFE) - Fuerzas británicas mataron ayer a siete hombres armados y destruyeron el cuartel general de la Unidad de Delitos Graves de la policía local en el sur de la ciudad iraquí de Basora, en una operación para rescatar a unos prisioneros que iban a ser ejecutados.
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El ejército, que catalogó a la estación policial como una «empresa del crimen» y un símbolo de la opresión contra los residentes de la ciudad, dijo que el edificio fue demolido con explosivos después del asalto que llevaron a cabo 1.000 soldados apoyados con tanques.
Muchos de los 127 prisioneros, todos sospechosos de crímenes, fueron encontrados en una pequeña celda en «condiciones de privación», dijo un militar. Varios tenían los pies y las manos quebrados y heridas de bala en las rodillas, signos de aparentes torturas.
Un portavoz del ejército británico, el capitán Tane Dunlop, explicó que la unidad había tomado la ley en sus propias manos. «¿Unidad contra el crimen? Eso es lo que prácticamente hace, en lugar de prevenirlo», dijo. Militantes chiitas que luchan por el control de la rica ciudad petrolera son sospechados de haberse infiltrado en la policía de Basora. Washington acusa a los chiitas de Irán de apoyar a las milicias en un espiral de conflicto con la minoría sunnita, que amenaza con convertirse en una guerra civil.
En tanto, al menos 13 personas murieron ayer en dos ataques explosivos realizados en Bagdad, según informaron fuentes de la seguridad iraquí. Por otro lado, patrullas policiales iraquíes hallaron 40 cadáveres con impactos de bala en distintas zonas de Bagdad, saldo del accionar de escuadrones de la muerte.
Fuentes policiales relataron que la mayoría de los cuerpos encontrados tenía los ojos vendados y las manos atadas.
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