Lo que no pudieron su fuerte pérdida de popularidad y la creciente rebelión dentro de su partido lo logró la derrota republicana en las recientes elecciones legislativas de EE.UU.: Tony Blair ahora está convencido de terminar con sus padecimientos en Irak. En un plazo de 4 a 7 meses, entregará el control de la seguridad en el sur de ese país a las autoridades locales. No lo admite aún, pero es la antesala de una retirada.
Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno británico informó ayer que planea transferir el control de la provincia petrolera de Basora a las fuerzas de seguridad iraquíes «en algún momento de la próxima primavera» boreal, esto es entre 4 y 7 meses. Esta fue la primera vez que Londres fija un calendario para una retirada en la zona, que podría originar una disminución significativa de sus tropas en el país árabe.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La ministra de Relaciones Exteriores, Margaret Beckett, explicó a los diputados que Londres quiere traspasar el control de la provincia de Maysan en enero. «Y los progresos de las operaciones actuales en Basora nos permiten pensar que seremos capaces de transferir igualmente la custodia de esta provincia», añadió.
La mayoría de los 7.200 militares británicos destacados en Irak se encuentran custodiando esa región meridional, que suele ser blanco de ataques sangrientos entre milicias rivales. Maysan y Basora son las únicas provincias iraquíes que siguen bajo control de las fuerzas británicas, las cuales ya cedieron sus atribuciones en materia de seguridad en otras dos, Al-Muthana y Zi Qar, en julio y setiembre de este año respectivamente, así como en la capital provincial de Maysan: Al-Amara.
Víctimas
El proceso de transferencia «está muy avanzado», insistió Beckett, el mismo día en que un informe de la ONU anunciaba que en octubre murieron 3.709 civiles en actos violentos en Irak.
El Foreign Office precisó que sus planes no significan «una retirada completa de las tropas» británicas. No se trata de «escapar», porque los continuos asesinatos y secuestros son una señal de que el destino del país es indeciso, afirmó Beckett, quien añadió que no se pueden perder los nervios en este período crítico.
Un portavoz del Ministerio de Defensa declaró que el traspaso previsto en la primavera boreal «no afectará necesariamente al número de tropas (británicas)», ya que «dependerá mucho de las condiciones sobre el terreno».
Gran Bretaña perdió a 125 soldados en Irak desde marzo de 2003. Según un sondeo difundido a finales de octubre pasado, 60% de los británicos quieren que las tropas de su país se retiren de Irak antes de finales de año, hayan o no concluidosu misión.
Según la cadena pública británica «BBC», las palabras de Beckett representaron la declaración gubernamental más clara hecha hasta la fecha sobre un posible calendario de retirada de las tropas de Gran Bretaña.
La oposición se hizo eco inmediatamentede las declaracionesde Beckett. El conservador-Michael Ancram afirmó en el Parlamento que las tropas británicas en Irak «se estaban volviendo una parte del problema» y que ya era hora de que regresaran a casa.
Mientras tanto, la primera versión del informe del Grupo de estudio para Irak (liderado por el ex secretario de Estado republicano James Baker), que busca redefinir la política estadounidense en ese país, estará terminada este fin de semana, indicó Lee Hamilton, copresidente de la comisión.
Dejá tu comentario