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16 de noviembre 2006 - 00:00

Insólitos destinos de fondos anticastristas

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Miami (AFP, EFE) - La falta de controles en la millonaria ayuda que Estados Unidos provee a la disidencia interna cubana ha provocado que parte del dinero se gaste en chocolates, videojuegos o salarios injustificados, y no se puede medir si la ayuda surte algún efecto en la isla, según un informe gubernamental publicado ayer.

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El informe de la Oficina General de Contabilidad (GAO), un organismo del Congreso, revisó las ayudas otorgadas entre 1996 y 2005 a grupos norteamericanos que apoyan a la disidencia interna en Cuba, y que han recibido más 65 de millones de dólares para ayudar a los disidentes a promover la democracia.

De 34 grupos que reciben ayuda de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), diez fueron auditados a fondo y en tres de ellos se identificaron «gastos cuestionables», como la compra de chocolates Godiva, videojuegos, carne de cangrejo, abrigos de cachemir y sacos de cuero para disidentes en Cuba. También salarios injustificados de empleados en un grupo, reembolsos de viajes y gastos pagados a un familiar de un administrador en una de las tres organizaciones, indica el GAO.

El GAO derivó sus conclusiones a la oficina del inspector general de USAID, para que investigue a esos grupos.

Como el dinero no puede ser enviado en efectivo a la isla, los grupos proveen materiales de trabajo, entrenamiento y ayuda humanitaria a activistas por los derechos humanos, disidentes, periodistas independientes y prisioneros políticos y sus familiares.

En julio último, el presidente estadounidense, George W. Bush, aprobó otros 80 millones de dólares en los años fiscales 2007 y 2008 para ayudar a la disidencia, además de los 35 millones de dólares destinados a las anticastristas radio y TV Martí. Los fondos aún deben ser aprobados por el Congreso estadounidense.

Según USAID, desde 1996 se han distribuido cientos de toneladas de medicamentos, alimentos y ropa a la disidencia, miles de radios de onda corta, millones de libros, panfletos y entrenamiento a periodistas. Pero los controles internos del gobierno, «tanto sobre la entrega de ayudas en el programas de Cuba como la supervisión de los grupos (que reciben la ayuda), no proveen garantías adecuadas de que los fondos se estén utilizando apropiadamente», agrega el reporte.

Destaca, además, que la mayoría de los fondos (62 millones de dólares) fueron entregados sin que proveedores de materiales se sometieran a subastas.

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