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Un total de 67.000 viviendas han quedado totalmente destrozadas por las riadas, que además dañaron otras 193.000 edificaciones y provocaron la muerte de 30.000 cabezas de ganado, dijo Fang Zhiyong, portavoz adscrito al Centro Estatal de Prevención y Control de Inundaciones, del Ministerio de Asuntos Civiles.
Las lluvias torrenciales caídas en los últimos días afectan ya a 4,98 millones de personas en ocho ciudades y condados de Hunan, donde los daños materiales superan ya los 2.290 millones de yuanes (275 millones dólares; 224 millones de euros), según la agencia estatal Xinhua.
Una de las zonas más afectadas es el condado de Xinshao, donde las autoridades "han enviado tiendas de campaña, arroz, agua limpia y otros bienes de primera necesidad" a los afectados, agregó Fang.
El viceministro de Asuntos Civiles, Jia Zhibang, dirige personalmente las tareas de ayuda a los damnificados, en las que participan tanto su ministerio como representantes de Educación, Finanzas, Transporte, Recursos Hidráulicos, Sanidad e Higiene y la Oficina de Meteorología.
Además, se ha movilizado el gobierno provincial de Hunan, que prevé ya 5 millones de yuanes (600.000 dólares; 490.000 euros) para las zonas afectadas, agregó Xinhua.
Las crecidas, provocadas por las intensas lluvias de los últimos días, provocaron también cortes de electricidad y daños en campos de cultivo en más de una veintena de distritos y municipios de la provincia.
Según el Buró Hidrometeorológico de Hunan, el nivel de agua en algunos embalses está alcanzando cotas peligrosas, como el de Taojiang, que pronto llegará a los 41,7 metros, casi dos metros por encima del nivel de alerta.
Ayer el sur de China entró oficialmente en la temporada de lluvias y el Gobierno central ordenó a las autoridades de control de inundaciones de la región que extremen las medidas de precaución.
En 2004 perdieron la vida 1.343 personas en el gigante asiático debido a las inundaciones, la cifra más baja en los últimos 15 años.
Las peores riadas en ese periodo tuvieron lugar en el verano de 1998, cuando cerca de 4.000 personas murieron a causa de las crecidas en la cuenca del río Yangtsé.
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