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25 de agosto 2003 - 00:00

Irak: los secretos que se esconden

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Fue mi entonces socio, un brillante hombre de negocios palestino, quien trató directamente con el gobierno iraquí. El me dio el proyecto de una planta de armas químicas y me pidió que encontrara una empresa europea acreditada para que la construyera. El diseño lo había realizado
Envié copias del proyecto a nueve empresas: tres británicas, tres alemanas, dos italianas y una francesa. Sólo una, Imperial Chemical Industries (ICI), del Reino Unido, presentó objeciones morales. Un miembro de la directiva de ICI estalló:
Mis súplicas al ejecutivo de ICI para que no informara al Ministerio de Exteriores británico fueron desoídas.

Tres años después, los iraquíes se dirigieron a mí en persona para que trabajara con ellos y me prometieron montañas de dinero a cambio. Mi aversión hacia Khomeini (en 1983 la guerra Irán-Irak estaba en pleno apogeo) acabó por convertirme en asesor de los iraquíes.

En 1976, Estados Unidos aprobó la venta a Bagdad de todo un sistema de telefonía móvil. El fabricante era Karkar Corporation, un importante proveedor estatal de modernos sistemas de seguridad electrónicos. Según las recomendaciones de un «think tank» palestino, Arab Projects and Development (APD), Irak necesitaba a cientos de árabes con talento para trabajar en su programa de armas no convencionales. APD y sus socios tenían un despacho en Washington. El gobierno estadounidense conocía la envergadura del programa, su objetivo y su propósito.





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