Mientras desoye las protestas internas que piden cambios, Irán celebró la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak y comparó la situación con la revolución islámica iraní de 1979, al tiempo que apuntó contra occidente y auguró un Oriente Medio sin Israel y EEUU.
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"La coincidencia de la caída de Mubarak con el aniversario de la revolución islámica de Irán demuestra que el 11 de febrero es el día de la victoria de los pueblos de la región, y el día del fracaso de Estados Unidos y del sionismo", declaró el sábado el secretario del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional iraní, Said Jalili, citado por la agencia ISNA.
"Mubarak y sus apoyos estadounidenses escucharon la voz del pueblo egipcio con 30 años de retraso", añadió.
Los dirigentes iraníes llevan semanas comparando a los movimientos en el mundo árabe con la revolución iraní de 1979 y el guía supremo Alí Jamenei llamó a la instauración de regímenes islámicos en Egipto y en Túnez.
"Vamos a ver pronto a un nuevo Oriente Medio sin EEUU y sin el régimen sionista, en el que no habrá lugar para los opresores", predijo el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, al comentar las revueltas de Túnez y de Egipto ante una multitud inmensa concentrada en Teherán para conmemorar el aniversario de la revolución iraní.
El presidente iraní no dudó en ver en los eventos de Egipto y de Túnez el inicio del "movimiento final (...) de una revolución mundial" guiada por "la mano del imán" Mahdi, 12º y último imán del islam chiita que debe regresar a la tierra para instaurar un reino de justicia, según las creencias de esta rama del islam mayoritaria en Irán.
La coincidencia de fechas entre las dos revoluciones ha sido abundantemente subrayada por los medios de comunicación. La televisión mostraba durante todo el día del viernes el paralelo entre las imágenes de las multitudes reunidas en Teherán y en El Cairo.
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