Irán afirmó que el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación internacional, salvo para el paso de buques vinculados a países considerados enemigos, en un contexto de máxima tensión con Estados Unidos tras el ultimátum lanzado por Donald Trump y la escalada militar en Medio Oriente.
Irán endurece su postura y asegura que el estrecho de Ormuz sigue abierto salvo para EEUU e Israel
Teherán asegura que el tránsito sigue permitido con restricciones, mientras crece la presión de EEUU y el impacto en los mercados energéticos globales.
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Trump amenazó a Irán con destruir sus centrales eléctricas si no abre el estrecho de Ormuz
Irán asegura que el estrecho de Ormuz sigue abierto, pero limita el paso a países considerados enemigos.
El representante iraní ante la agencia marítima de la ONU, Ali Mousavi, aseguró que la vía marítima continúa operativa para la mayoría de los barcos, siempre que no estén asociados a los adversarios de Teherán. Sus declaraciones, difundidas por medios iraníes, retoman una entrevista publicada por la agencia china Xinhua.
Mousavi, quien también se desempeña como embajador en el Reino Unido, explicó que Irán mantendrá la cooperación con la Organización Marítima Internacional (OMI) para reforzar la seguridad en el golfo Pérsico y proteger a los marinos. En ese marco, indicó que los buques podrán atravesar el estrecho si coordinan previamente las medidas de seguridad con las autoridades iraníes.
En relación con la situación actual, remarcó: "La diplomacia sigue siendo la prioridad de Irán. Sin embargo, el cese total de la agresión, así como la confianza mutua, son más importantes", y responsabilizó a Israel y Estados Unidos al afirmar que sus ataques constituyen la "raíz de la situación actual en el estrecho de Ormuz".
El ultimátum de Donald Trump eleva la presión sobre Teherán
Las declaraciones iraníes se producen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzara una advertencia directa: amenazó con atacar las centrales eléctricas de Irán si el estrecho no se abre completamente en un plazo de 48 horas.
El mensaje, publicado en Truth Social, marcó uno de los puntos más altos de tensión desde el inicio de las hostilidades hace tres semanas. En su publicación, Trump exigió la apertura total de esta ruta clave para el comercio energético global y advirtió que podría ordenar ataques contra infraestructura crítica iraní, comenzando por la mayor central eléctrica del país.
El tono del ultimátum, cargado de énfasis e ironía, fue interpretado por analistas como una señal de endurecimiento de la postura de Washington, que por ahora descarta una salida negociada. Días antes, el propio mandatario había afirmado que Irán carecía de capacidad militar significativa, aunque reconoció que Teherán buscaba un acuerdo que él no estaba dispuesto a conceder.
Operaciones militares y disputa por el control del estrecho
En paralelo, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos informaron que debilitaron la capacidad iraní para amenazar la navegación en Ormuz tras atacar un arsenal subterráneo ubicado en la costa. Según el jefe del Comando Central, Brad Cooper, la instalación almacenaba misiles de crucero antibuque y otros recursos estratégicos.
Esta ofensiva apunta a garantizar el tránsito marítimo antes de que venza el plazo impuesto por Trump, en una señal de que Washington está dispuesto a sostener su presión también en el plano militar.
Impacto global: menos barcos y petróleo más caro
La tensión en el estrecho ya tiene consecuencias concretas. La amenaza de ataques y las restricciones impuestas por Irán redujeron significativamente el paso de buques por esta ruta clave, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo.
El descenso del tráfico marítimo impulsó los precios del crudo y encendió alertas sobre una posible crisis energética global. El estrecho de Ormuz se consolidó así como el principal punto de presión económica en el conflicto, con efectos que se extienden a los mercados internacionales, los costos logísticos y las expectativas inflacionarias.
Con el plazo de 48 horas en marcha y sin señales de distensión, el escenario se mantiene incierto y los mercados se preparan para nuevos episodios de volatilidad en los próximos días.





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